El azúcar y los bebés

El azúcar y los bebés

Al igual que en el caso de la sal, en torno al azúcar en la dieta de los bebés existe una gran polémica. Los padres primerizos no están seguros si existe una cantidad ‘segura’ de azúcar, en que mes puede incorporarse, si es preferible apostar por otros endulzantes… hoy vamos a intentar aclararte algunas de estas dudas.

El azúcar para los bebés

Al igual que sucede con la sal, has de tener en cuenta que hasta muy avanzado su desarrollo, los bebés no tienen una verdadera conciencia de los sabores como tal, por lo que en realidad no aprecian si un alimento no tiene sal y azúcar.

Por el contrario, exponerles de manera temprana a estos añadidos puede, además de ocasionarles problemas de salud (diabetes, obesidad, problemas cardiovasculares…), hacer que no aprecien el sabor de los alimentos desprovistos de azúcar nunca más.

Los expertos estiman que, en niños de uno a tres años, el consumo de azúcar (procesado, es decir, no proveniente de frutas u otros alimentos) no debería superar en ningún caso los 17 gramos al día.

Has de considerar que el azúcar no aporta vitaminas ni minerales. Únicamente sacarosa, por lo que añadir azúcar extra a las comidas o potitos de tu bebé equivale a añadir un buen torrente de calorías vacías. El azúcar se transforma fácilmente en grasa, por lo que durante el primer año de vida de tu bebé debería estar vetado (y posteriormente muy limitado).

Has de considerar que los cereales, yogures o galletas del bebé ya llevan azúcar añadido, por lo que en sus primeras fases de desarrollo tu pequeña/o ya estaría consumiendo más azúcar que el recomendado, sin necesidad de aportar aún más.

En este sentido, cuando tu hija/o sea un poco mayor, puedes aportar cantidades muy moderadas de azúcar a su dieta, preferiblemente azúcar moreno por su aporte ligeramente superior de micronutrientes.

No obstante, antes de comenzar a realizar estos aportes a la dieta de tu bebé te recomendamos que consultes con tu pediatra que, además, realizará todas las pruebas necesarias al pequeño/a.

Alimentos no recomendados antes del primer año

Alimentos no recomendados antes del primer año

La lactancia materna ha de irse complementando, poco a poco, con el aporte de otros alimentos que se van incorporando a la dieta del bebé. Sin embargo, por las características de los propios alimentos, por la fase de desarrollo del bebé u otros condicionantes, existen alimentos que no deben hacer acto de presencia en el día a día de los pequeños/as ante de los doce meses de edad.

Alimentos ‘vetados’ para bebés de menos de un año

Por factores externos y externos hay una serie de alimentos no recomendados antes de que los bebés cumplan un año.

-          Leche de vaca: La leche de vaca no es aconsejable para los bebés menores de doce meses, ya que les resulta complicado digerirla. No obstante, sí que se pueden incorporar derivados de la leche (yogures, quesito fresco…) un poco antes.

-          Miel de abeja: La miel de abeja no es recomendable para los bebés, ya que puede incluir esporas de la clostridium botulinum, bacteria que puede evolucionar en el estómago del bebé, derivando en botulismo.

-          Mariscos y derivados: Los mariscos y derivados del marisco son muy susceptibles de provocar alergias que, en caso de los bebés, pueden resultar bastante serias.

-          Huevo: Con el huevo pasa algo parecido como con los mariscos y sus derivados. Es preferible comenzar a darle la yema a los bebés y, una vez cumplan el año, incluir las claras. La razón de esto es que el huevo puede provocar alergias en los niños/as pequeños/as.

-          Acelgas y espinacas: En general, las hortalizas de hoja verde son muy ricas en nitratos. Estas sales se transforman en nitritos en el organismo, que en concentraciones elevadas pueden causar cianosis y lo que se conoce como el ‘síndrome del bebé azul’.

-          Azúcar: Los azúcares son muy poco nutritivos, pero pueden provocar problemas de futuro para el bebé (caries, por ejemplo).

-          Sal: La sal antes del año puede provocar problemas de tipo renal.

-          Pescado azul: El pescado azul puede presentar importantes concentraciones de mercurio.

-          Frutos secos: Incluimos frutos secos como los cacahuetes, las avellanas o los anacardos en esta lista por dos razones fundamentales. Por un lado, porque se le pueden atragantar al bebé con mucha facilidad. Por otro lado, porque estamos ante los alimentos que, en potencia, causan más alergias entre la población.

¿Qué es el baby-lead weaning?

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Curioso nombre, ¿verdad? El baby-lead weaning es como se denomina a un método para introducir la alimentación complementaria en el día a día del bebé, como alternativa a la cuchara de toda la vida.

En esencia, el baby-lead weaning consiste en algo que no es nuevo, sino que nuestros antepasados ya lo ponían en práctica. Estamos hablando de dejar que sea el bebé el que guíe su propio proceso de introducción a los primeros alimentos más allá de la leche materna, palpándolos, cogiéndolos, llevándoselos a la boca, triturándolos y masticándolos poquito a poquito…

Obviamente estamos ante un proceso más lento y potencialmente desesperante que el de darle la papilla al bebé con la cuchara, si bien los expertos coinciden en que esta manera de alimentar al bebé tiene una serie de incontestables beneficios.

Uno de los beneficios fundamentales que ponen sobre la mesa los defensores del baby-lead weaning tiene que ver con la ingestión. Y es que, mientras que la papilla enseñaría a nuestra pequeña/o a tragar sin masticar, con este método el bebé asume que primero es necesario masticar y ablandar en la boca y labios el alimento, antes de ingerirlo.

Desde la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria se recomienda que los alimentos elegidos para poner en práctica esta manera de darle de comer al bebé sean los mismos que están tomando en la misma comida sus papá, mamá o hermanitos. Eso sí, se ha de comenzar por aquellas opciones saludables y que sean fácilmente manipulables por el bebé (judías verdes, trocitos de patata, pescado blanco muy pequeños y blanditos, plátano, galletas…

Eso sí, los pediatras sostienen que es necesario esperar antes de aventurarnos en el mundo del baby-lead weaning. En este sentido, conviene tener paciencia hasta que nuestra hija o hijo ya sea capaz de estar sentado y erguido durante un rato y que, asimismo, su capacidad motora y coordinación le permita extender el brazo, alcanzar objetos, aferrarlos y llevárselos a la boca.

Con esta técnica el bebé se va a acostumbrando a los sabores y texturas de los alimentos, aprende a asimilar el concepto de ‘saciedad’ e, incluso, mejora sus habilidades psicomotoras, Como puntos en contra, hay que reconocer que es necesario armarnos de valor y tener tiempo, paciencia y una fregona, especialmente al principio.

Consejos para sacar buenas fotos a bebés

Fotos a bebés

Cuando son muy pequeñitos, porque no se tienen por sí mismos. Cuando crecen un poco, porque no se están quietos… los que habéis intentado sacarle una foto a un bebé sabréis que estamos ante uno de los procesos más arduos y potencialmente desesperantes.

Bromas aparte, esta especie de ‘trabajo de Hércules’ por el que tienen que pasar los papás y las mamás puede hacerse más sencillo siguiendo una serie de consejos.

Consejos para fotografiar bebés

Sabemos que muchos de vosotros/as sacáis vuestro lado más artístico a la hora de sacar una foto a vuestro bebé. Mandar una postal de Navidad, presentar en sociedad a nuestro retoño, dejar imágenes graciosas para la posteridad… son muchos los motivos que nos llevan a desempolvar la cámara de fotos de cara a capturar el momento con nuestra hija o hijo.

Sin embargo, no siempre es fácil lograr que nuestros ‘pequeños modelos’ nos den lo mejor de sí mismos. He aquí una serie de consejos para sacar mejores fotos a tu bebé.

-          Elige el momento: vivir con un bebé es improvisar las 24 horas, si bien hay momentos en los que los peques están más calmados y propensos a dejarse ‘mangonear’, colocar y sujetar para una foto. Intenta esperar a que haya comido y no tenga excesivo sueño para realizar tus fotos. Lo mejor es intentar no sacar al bebé de su entorno, juegos y ambiente de cara a lograr una foto lo más natural posible.

-          Dos mejor que uno: si intentas sacarle una foto más ‘formal’ a tu bebé en solitario, lo más seguro es que acabes desesperándote. Espera a que tu pareja o alguien de confianza esté disponible para ayudarte con la iluminación, a la hora de agarrara al bebé…

-          Muñecos: es un viejo truco, pero suele funcionar. Una vez colocado el bebé en la mantita o superficie sobre la que vas a realizar las fotos, intenta atraer su atención con muñecos o marionetas. Te sorprenderá, pero en muchas tiendas ya venden juguetes de este tipo para colocar directamente en torno a los objetivos de las cámaras fotográficas.

-          Mejores planos y ángulos: El primer plano es el mejor a la hora de captar mejor la expresividad de su carita. En este sentido, te recomendamos que te sitúes en su mismo plano, a la altura de sus ojos.

-          Luz natural: saca partido a la luz natural. En este sentido, las mejores horas para fotografiar al bebé son las primeras de la mañana o las últimas de la tarde.

Los alimentos a evitar en el embarazo

Alimentos a evitar en el embarazo

La dieta en el embarazo ha de ser equilibrada, baja en grasas y rica en vitaminas, minerales y con un aporte de calorías suficiente, pero no excesivo. Hoy queremos centrarnos, más que en los ‘síes’, en los ‘noes’.

Ten en cuenta que determinados alimentos pueden transmitir enfermedades como la toxoplasmosis o la listeroris, por lo que es conveniente preparar una lista de alimentos a evitar en el embarazo.

¿Qué alimentos has de evitar en la gestación?

Hay una serie de alimentos de riesgo que has de evitar en los meses que dura tu embarazo. Estos son algunos de los que marcamos en rojo.

-          Alcohol: Los especialistas no han sido capaces de establecer una línea entre el consumo aceptable de alcohol durante el embarazo y el de riesgo para el feto. Por tanto, se debe renunciar a beber alcohol en los meses que dure la gestación.

-          Productos de charcutería: En esta lista no sólo incluimos los embutidos, sino también elementos como el foie gras o el paté. Éstos últimos pueden trasmitir la listeria, al igual que las salchichas. Por otra parte, los embutidos (al igual que carpaccios o carnes crudas y semi-crudas) pueden llevar ‘escondida’ la toxoplasmosis.

-          Pescados crudos y ahumados: Con los pescados crudos y ahumados (salmón, carpaccio, sushi, sashimi…) pasa lo mismo que en el ejemplo anterior, si bien el enemigo al que nos enfrentamos es otro: el anisakis. La congelación prácticamente garantiza la eliminación de éste parásito, si bien te recomendamos que no te arriesgues teniendo otras opciones a tu alcance.

-          Quesos y lácteos de leche cruda: Aquí, al igual que en el caso del patés o salchichas, el riesgo está en contraer la listeria por la ingestión de quesos a partir de leche sin pasteurizar. El peligro es que estamos ante una bacteria muy resistente, incluso a la congelación.

-          Pescado azul: El pescado azul es beneficioso y una fuente de Omega 3 esencial. Sin embargo, el pescado azul puede tener elevados niveles de mercurio.

Asimismo, has de asegurarte que las verduras que tomes estén bien lavadas y preparadas antes de consumirlas, al igual que las carnes y los pescados.

Coloración en arlequín del bebé

bebé arlequín

En los  recién nacidos se dan una serie de enfermedades cutáneas y problemas dermatológicos causados por diferentes motivos. Hoy nos referimos a uno de los más inofensivos pero que, por ser especialmente llamativo, puede generar cierta inquietud en los papás y las mamás. Nos estamos refiriendo a la coloración en arlequín del bebé.

Coloración en arlequín del bebé

La coloración en arlequín es un trastorno vasomotor benigno, descrito por primera vez a principios de los años 50, y que debemos diferenciar de otro problema considerablemente más serio como es la ictiosis arlequín, una enfermedad extremadamente rara.

El cambio de color en arlequín en el bebé es transitorio. En él, la mitad del cuerpo de la pequeña o pequeño adquiere una tonalidad rosada, permaneciendo la otra mitad de la anatomía del bebé más pálida o blanquecina.

Duración del problema

Los expertos no cifran una duración determinada de este fenómeno ya que, dependiendo del caso, puede permanecer desde unos pocos minutos a varias horas. Estamos ante una afección que, pese a su impacto visual, no presenta ningún tipo de gravedad para el bebé. En este sentido, suele desaparecer durante las tres primeras semanas de vida, sin que medie ninguna clase de tratamiento.

Causas de la afección

Los expertos determinan que la coloración en arlequín es considerablemente más común en los bebés prematuros, así como en los recién nacidos con bajo peso; si bien estamos ante un fenómeno que también se da en uno de cada diez recién nacidos a término.

A ciencia cierta no se conocen las causas que producen la coloración en arlequín en el bebé. Generalmente se suele justificar por la inmadurez de los centros hipotalámicos encargados de gestionar y controlar el tono de los vasos sanguíneos periféricos.

En todo caso, como te decimos, has de tener en cuenta que estamos ante una afección muy leve (por no decir inocua) y transitoria. En este sentido, lo mejor es que traslades tus dudas al pediatra o médico encargado de la supervisión del bebé, de cara a tranquilizarte totalmente.

Los milios

milios

Los milios son unas pequeñas protuberancias de color blanco que aparecen en la piel de los bebés. Estos quistes se generan por restos grasos y de piel muerta que se quedan confinados en ciertas cavidades de la piel del rostro o la boca.

Este fenómeno es muy habitual en los recién nacidos. Muchas veces la ropa de cama o las prendas del bebé pueden hacer que estos quistes se irriten, aunque no es lo más habitual. Pese a que mucha gente denomina a los milios como acné del bebé, ésta denominación es incorrecta, ya que no son ninguna manifestación de este tipo de afección cutánea.

Otra forma tradicional de denominar éste fenómeno es la de ‘engordaderas’. En este sentido, se creía que la aparición de las protuberancias blanquecinas en la piel del bebé se debían a ciertos elementos de la alimentación, en concreto de la leche materna. Sin embargo, como te hemos explicado anteriormente, la lactancia y los milios no tienen absolutamente ninguna relación.

Los folículos sebáceas se bloquean y acumula, queratina y grasa. Pese a que son muy pequeños, no son complicados de localizar. Normalmente aparecen en boca, barbilla, nariz, mejillas y frente. En ciertos casos, estas protuberancias blanquecinas pueden aparecer en las encías o el paladar, así como en piernas y brazos.

A la hora de diagnosticar este problema cutáneo del bebé no es necesario realizar ningún tipo de prueba al bebé ya que, a simple vista, el pediatra puede determinar la presencia de milios en el niño o la niña.

La buena noticia acerca de las mal llamadas ‘engordaderas’ es que no requieren ninguna clase de tratamiento. De la misma manera en que aparecen, se desvanecen con más o menos tiempo. En apenas unas semanas los milios desaparecen sin dejar rastro. No te recomendamos, en ningún caso, que intentes explotar o sacar los pequeños quistes de la piel del bebé ya que, en este caso, sí que podrías generar marcas en la piel de la pequeña o pequeño.

Hipocalcemia en el bebé

hipocalcemia

La hipocalcemia en los bebés no es otra cosa que unos bajos niveles de calcio registrados en sangre. Unos bajos niveles de calcio pueden provocar serios problemas en el desarrollo del pequeño o la pequeña. Normalmente asociamos el calcio a los huesos, prácticamente en exclusiva. Sin embargo, su papel es muy importante en el buen funcionamiento de los músculos, el sistema nervioso o el corazón.

La hipocalcemia en los bebés

Los bajos niveles de calcio en los bebés no tienen por qué sucederle a un bebé enfermo. En ocasiones, las alteraciones y fluctuaciones en los niveles de calcio le ocurren a niñas/os perfectamente saludables.

Los recién nacidos, especialmente los prematuros, pueden presentar este problema con una mayor frecuencia. Otras causas que los expertos citan como origen de la hipocalcemia son:

-          Medicamentos.

-          Carencia de oxígeno.

-          Madres con hipotiroidismo o diabetes.

-          Infecciones.

-          Malabsorción.

-          Déficit materno de Vitamina D.

-          Estrés provocado por una dolencia grave.

Los expertos insisten en que hay enfermedades raras o poco comunes que pueden derivar en este problema, tales como el síndrome de DiGeorge o la presencia de glándulas paratiroideas cuya actividad está sensiblemente por debajo de lo normal.

Síntomas de la hipocalcemia en el bebé

Al igual que con un buen número de enfermedades, dolencias o situaciones de salud anómalas en los bebés, los bajos niveles de calcio en sangre en ocasiones pasan desapercibidos, ya que tienden a ser asintomáticos.

Cuando la hipocalcemia se presenta con síntomas, estos suelen ser agitación, pequeños espasmos, irritabilidad, hipotensión, bajo ritmo cardiaco, somnolencia excesiva. Generalmente el diagnóstico se produce de manera ‘casual’, tras un análisis de sangre programado, en el que el pediatra detecta que el contenido de calcio en la sangre de la pequeña/o no se encuentra en los niveles óptimos.

Estas alteraciones pueden estabilizarse solas, si bien en ocasiones los bebés puede que necesiten recibir aportes extra de calcio. En todo caso, el problema no suele continuar a largo plazo.

La prueba del talón en el bebé

prueba del talón

La prueba del talón es un test pediátrico que se lleva a cabo para detectar precozmente determinadas enfermedades de nacimiento, relacionadas con el metabolismo. Como su nombre indica, se realiza a partir de unas punciones en el talón, mediante las cuales el especialista obtiene una muestra de sangre del bebé.

Además, a través de la prueba del talón, el médico puede determinar si el bebé padece problemas respiratorios, trastornos de crecimiento, defectos de tipo neurológico… no obstante, la prueba del talón se orienta a detectar, de manera más concreta, enfermedades como el hipotiroidismo congénito, la fenilcetonuria, la fibrosis quística o la hiperplasia renal congénita.

La importancia de la prueba radica en el diagnóstico precoz. Muchas de las dolencias o trastornos que se pueden diagnosticar mediante este test no presentan señales o síntomas claros. Es por esto que pueden pasar desapercibidos.

En este sentido, la gran mayoría de las afecciones que saca a la luz la prueba del talón son curables o tienen muy buen pronóstico siempre que el diagnóstico sea temprano y el tratamiento comience a las pocas horas de haber detectado el problema.

Generalmente los pediatras y especialistas recomiendan que la primera muestra tenga lugar en las 48 primeras horas tras el nacimiento del pequeño o la pequeña, y la segunda se lleve a cabo entre los 4 y los 8 días posteriores.

La lanceta con la que se toman las muestras de sangre capilar no realiza incisiones profundas. No obstante, estamos ante un test que se realiza en bebés muy pequeños, por lo que la punción puede resultar molesta y dolorosa. En este sentido, muchos pediatras y especialistas recomiendan, en la medida de lo posible, que la prueba se lleve a cabo en un momento en el que el bebé esté siendo amamantado.

En combinación con otras técnicas, tales como la espectrometría de masas, la prueba del talón en los bebés puede detectar y ayudar en el diagnóstico precoz de una gran cantidad de otras dolencias.

 

La criptorquidia en el bebé

criptorquidia en el bebé

La criptorquidia afecta a, aproximadamente, 5 de cada 100 recién nacidos. Estamos, como vemos, ante un fenómeno no frecuente pero que sucede más de lo que pensamos. Se produce cuando uno o ambos testículos no descienden, o lo hacen de manera incompleta, desde el canal inguinal a la bolsa escrotal.

Este trastorno en el desarrollo debe resolverse en cuanto se detecta, ya que la función de la bolsa escrotal resulta esencial a la hora de mantener los testículos del bebé a la temperatura correcta. La gran mayoría de los casos se tratan (quirúrgicamente o con terapia hormonal) en el periodo comprendido entre los 12 y los 18 meses.

Tipos de criptorquidia

Más que de una anomalía única, desde la Asociación Española de Pediatría se distinguen varias entidades:

-          Testículos no descendidos congénitos: los que están fuera de la bolsa escrotal desde el nacimiento.

-          Testículos realmente ausentes: Cuando no es posible encontrar la gónada tras el tratamiento y/o la cirugía.

-          Testículo ectópico: El que se encuentra fuera de la trayectoria natural del descenso.

-          Testículos no descendidos adquiridos: Aquellos que descienden de manera normal durante el primer año de vida del pequeño, pero que luego ascienden nuevamente.

Los testículos no descendidos son más habituales en los casos de bebés prematuros, aunque también pueden darse casos de criptorquidia en embarazos llegados a término.

En este caso, no existe una sintomatología más allá que la observación de los genitales del bebé. No suele cursar con malestar o molestias en la mayoría de los casos. En la gran mayoría de los casos, pese a hacerlo más tarde, el testículo termina descendiendo a su posición normal dentro de la bolsa escrotal sin que medie ninguna clase de tratamiento.

En los casos en que este descenso no se produce es necesario acudir al especialista. Los tratamientos más habituales suelen ser las inyecciones hormonales para reconducir el/los testículo/s a su posición natural o, asimismo, la cirugía. Éste último es el método más utilizado para tratar la criptorquidia en el bebé.