Cómo hidratar al bebe en verano

hidratación del bebé

Entre el 60% y el 70% del cuerpo humano adulto está formado por agua. En de un niño de pocos meses, ese porcentaje se eleva hasta el 75%. Dada esta condición biológica, es fundamental mantener el organismo bien hidratado. Necesidad que cobra aún más importancia en verano. Las altas temperaturas facilitan la pérdida de líquido, por lo que es preciso hidratar al bebé correctamente para que no sufra un golpe de calor, que puede llegar a ser muy peligroso.

Cuando la lactancia materna es exclusiva y a demanda, no hace falta aportarle otros líquidos. La leche procedente del seno materno cumple la doble función de nutrir e hidratar a la perfección. Es normal que el bebé requiera más tomas durante los meses de calor para saciar la sed, aunque en ellas tome menos cantidad. Es importante estar atento a los gestos que pueden indicar que el niño quiere comer: sacar la lengua, meter los dedos en la boca, buscar el pecho…

 

Los bebés de más edad, que ya introducen otros alimentos en su dieta, deben tomar abundantes líquidos para mantenerse hidratados. Los expertos recomiendan que beban entre 600 y 700 mililitros de líquido al día. Cantidad que puede repartirse entre la leche (materna o de fórmula), zumos de frutas naturales y agua. No es aconsejable ofrecer al niño jugos envasados ni refrescos, ya que aportan una elevada cantidad de azúcares.

 

Alimentos ricos en agua

 

Otra buena opción para mantener al bebé hidratado en verano es darle alimentos que contengan altos niveles de agua. Las frutas y las verduras son esenciales durante todo el año, pero cobran una especial relevancia en el período estival. El melón, la piña y la sandía son dos de las frutas más ricas en líquido. En cuanto a los vegetales, el pepino, la lechuga y la espinaca también tienen agua en abundancia en su composición. Pueden prepararse sopas frías y batidos para que la ingesta de estos alimentos sea más sencilla para el bebé.

 

Es fundamental que los padres controlen ciertos signos que pueden indicar deshidratación. Por ejemplo, si notan la boca del bebé reseca, hay que ofrecerle agua de inmediato. Las micciones también pueden dar idea del grado de hidratación del pequeño. Así, deberían ser más abundantes en verano, al incrementarse la cantidad de líquidos que toma el pequeño. Para evitar que el niño se deshidrate, es aconsejable llevar siempre un termo con agua, leche o zumo al salir de casa.

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