Consejos para la hidratación del lactante

consejos para la hidratación del lactante

Si la hidratación en los adultos es fundamental, mantener unos correctos niveles de líquido en el cuerpo de un bebé lo es más todavía. En las personas mayores se estima que alrededor del 60% del cuerpo se compone de agua. En los lactantes este porcentaje es 10 puntos porcentuales superior.

 

Prácticamente hasta los seis meses, de media, el bebé se nutre de la leche materna o de fórmula, consumiendo del orden de 700 mililitros al día. A partir del medio año de vida de la pequeña o el pequeño, el aporte de líquidos se diversifica y, además de la leche, es integrado por zumos, agua y otros alimentos. En la web de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (http://www.efsa.europa.eu/ ) se establece que la ingesta total de líquidos para los bebés entre 6 meses y un año debería estar entre los 800 y los 1.000 mililitros diarios. De aquí hasta los dos años, la cantidad se situaría entre los 1.100 y los 1.200 mililitros al día.

 

Con la lactancia materna a demanda, hasta el medio año de vida del bebé, los pequeños reciben el aporte necesario de agua. A partir del año, los especialistas estiman que en torno al 80% de los líquidos que recibe el cuerpo de la niña o el niño deberían proceder del consumo de agua. Hay ciertas situaciones (elevada temperatura ambiente, sequedad, enfermedades como la diarrea o los episodios de fiebre, …) en los que se hace mucho más necesario vigilar la hidratación del lactante y el bebé. En casos de gastroenteritis es habitual que, con el consejo del pediatra, se le administren al bebé soluciones y productos de rehidratación que facilitan la asimilación del agua por el organismo y reponen las sales perdidas.

 

Las frutas y las hortalizas también son fuentes de hidratación para los lactantes y bebés en general. Un problema que suelen encontrarse los padres es el de la sobre-hidratación. Hay que establecer con el pediatra los niveles de ingesta de líquidos del pequeño para cada etapa. No hay que forzar a los pequeños a beber si no tienen sed (salvo en casos especiales como los antes mencionados) ya que tan peligrosa puede ser la hidratación por exceso como por defecto.

 

 

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