El contacto físico entre el niño y la mamá

contacto físico

Desde el mismo instante en el que nacen los niños necesitan el contacto físico con la madre, para que le transmita seguridad, calor y cariño. Esto es algo tan necesario como la alimentación. El vínculo que se establece entre el bebé y la madre, padre o cuidadora y que en cierto modo garantiza su supervivencia se conoce como apego.

 

A pesar de su tamaño y de su dependencia e indefensión, los recién nacidos tienen un enorme potencial de aprendizaje y tienen un interés innato por los estímulos sociales. Esto fortalecerá su vínculo emocional con aquellas personas que se acerquen a él. El vínculo emocional más importante que establecen los bebés en un primer momento con la persona o personas que les cuidan, se conoce como apego y durante los primero años sigue la siguiente evolución:

 

•De la semana 8 a la 12 el bebé no discrimina aún y acepta independientemente de quién venga todo lo que le genere comodidad, emitiendo señales de forma indiscriminada.

•De la semana 12 a los 6 u 8 meses la sociabilidad de nuestro hijo se produce de manera más discriminada y de algún modo distingue aquellas personas que le resultan familiares, dirigiéndose de manera especial hacia la figura con la que tienen apego principalmente; es decir los padres o cuidadores.

•Desde los 6 meses a los 3 años aparece el apego propiamente dicho. El bebé busca de manera activa la “figura de apego” y la utiliza para sentirse seguro a la hora de explorar y como protección . A partir de los 8 meses es normal que el bebé proteste cuando su madre desaparece de su vista y en torno a los diez observamos que nuestro hijo muestra miedo hacia los extraños.

•A partir de los 3 años, tu hijo podrá entender de alguna manera los sentimientos y motivos de la persona que tiene delante y también podrá hacer cosas para influir en ellos: hablar, llorar, moverse, abrazar… Si te vas, pero sabe donde estás y cuándo volverás, lo más normal es que tu hijo se sienta seguro en tu ausencia.

 

La socialización de tu hijo se va a producir, en parte, a través del desarrollo de los afectos, que le permitan formar vínculos como el apego, la empatía, la amistad, la atracción o el deseo. Las relaciones que tu hijo encuentre y viva en la familia, serán la mejor base para un buen desarrollo social.

 

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