El bebé y el chupete

El bebé y el chupete

Como en todos los hábitos, en el uso del chupete la clave reside en la mesura. En efecto, este complemento de uso diario de los más pequeños de la casa tiene ventajas tan evidentes como una reducción de los niveles de ansiedad, el dolor que experimentan los niños y, asimismo, disminuye el riesgo de muerte súbita.

 

Sin embargo, entidades como la Sociedad Española de Odontología Pediátrica insisten en que, pese a estar ante un dispositivo ventajoso, se debe abandonar antes de los tres años de edad de cara a no producir malformaciones dentales en los pequeños.

 

La Sociedad Española de Odontología Pediátrica, en este sentido, recomienda:

 

-          No usar el chupete en los primeros días de vida del bebé, de cara a garantizar una lactancia materna óptima.

-          Disponer de más de un chupete en la casa.

-          Que cumpla con las especificaciones AENOR.

-          No usar el chupete para retrasar una comida o toma.

 

Los expertos estiman que siempre es mejor fomentar el uso del chupete en los menores de tres años que el hábito de succionar el dedo, ya que los dedos son mucho más difíciles de esterilizar y, además, pueden provocar efectos más a largo plazo en términos de una mala alineación dental.

 

En cualquier caso, los especialistas estiman que a los tres o cuatro años el chupete debe desaparecer. En este sentido, el proceso debe ser algo natural y se debe incentivar al pequeño a que sea él el que lo haga voluntariamente, recordándole que es algo normal y que marca su paso para ser un niño mayor.

 

En cualquier caso, nunca se debe castigar al niño de cara a evitar el uso del chupete. Al igual de lo que ocurre con el Ratoncito Pérez, es una idea interesante que le contéis una historia de cómo un personaje de fantasía se lleva los chupetes de los niños grandes. Y si, en este sentido, escenificáis la ‘retirada’ del chupete de manera física (metiéndolo en un cajón o un recipiente sellado y guardado), esto le ayudará a afianzar la idea de que éste se ha ido para no volver.

 

Es importante que seáis firmes, ya que vuestro hijo es más que seguro que añorará el chupete y lo pedirá posteriormente. Tenéis que explicarle que el chupete ya es algo del pasado, pero sin castigos ni reproches.

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