La natación para bebés

natación para bebés

La natación para bebés es un deporte muy recomendable por muchas razones. Relajación, conexión con los progenitores, fortalecimiento muscular, estrechamiento de los vínculos emocionales, seguridad… hoy te mostramos unas cuantas de estas ventajas.

 

Antes que nada, hay que decir que al hablar de la introducción del bebé en el medio acuático de la piscina, no podemos hablar de natación propiamente dicha, ya que el pequeño o la pequeña todavía no gozan en sus primeros años de la capacidad de coordinación de movimientos de brazos, piernas y cabeza necesarios para nadar. La natación para bebés sería, más bien, un proceso orientado a adaptar al pequeño a un nuevo entorno.

 

Beneficios de la natación para bebés

 

El menor peso en el agua y la libertad de movimientos circulares que proporciona la piscina ayuda al bebé a experimentar una gran mejora en la coordinación psicomotora. Como puedes leer aquí, los expertos recomiendan que se comience a practicar la natación infantil no antes de los 4 meses de edad.

 

Asimismo, el agua tiene unas evidentes propiedades desestresantes, por lo que los pequeños que se introducen en este medio se relajan en gran medida. Otro de los grandes beneficios de la natación para bebés tiene que ver, por un lado, con la capacidad de socialización del pequeño (que se relaciona con otras personas y comparte entorno con otros pequeños) y, por otro, con la mejora del vínculo emocional con el papá o la mamá.

 

En efecto, el bebé tiene que confiar en los brazos de sus padres, aprende a acercarse-alejarse de ellos y, asimismo, comparte cada pequeño ‘triunfo’ en la piscina, en forma de chapoteo, ejercicio o inmersión. Este hecho de abandonarse a un medio acuático del que todavía conserva ciertos recuerdos (al fin y al cabo, ha estado 9 meses en uno similar). Además, diversos estudios han demostrado que la natación para recién nacidos mejora de manera exponencial el sistema inmunológico y la capacidad cardiovascular y pulmonar.

 

Posibles riesgos y contraindicaciones

 

Los especialistas advierten de que hay ciertos riesgos de esta práctica. En efecto, estaría contraindicada para niños con afecciones en la piel, problemas de corazón o del sistema respiratorio serios, infecciones o problemas en oídos y ojos. Antes de proceder a apuntar a tu bebé a esta clase de actividades acuáticas es necesario que te informes bien y que, asimismo, consultes todos los pros y los contras con el pediatra de manera exhaustiva.

 

 

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