Las llagas o aftas del bebé son pequeñas vesículas o llagas dolorosas, de color blanco o rojizo, que crecer en las paredes de la boca del bebé o bajo su lengua. Es una infección bastante común en los bebés mayores de seis meses y en niños menores de 4 años. Pueden aparecer por una infección de las amígdalas o por falta de hierro, vitamina B12 o ácido fólico. En general, se curan por sí solas al cabo de 7 o 10 días. Sin embargo, en algunos casos será necesario que acudas al pediatra:

  • Si las encías del bebé se hinchan e inflaman y adquieren un color rojo o amarillo
  • Si tu hijo tiene fiebre (más de 38 ºC)
  • Si las aftas son numerosas (más de 4 o 5)
  • Si las llagas aparecen en los párpados o los genitales.
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Las aftas no son peligrosas pero sí pueden resultar muy incómodas para tu bebé a la hora de alimentarse.

Tratamiento para las llagas de los bebés

  • Da leche a tu bebé para evitar que se deshidrate.
  • No le ofrezcas alimentos calientes, salados ni ácidos.
  • El pediatra podrá preescribirte un antiséptico para aliviar el dolor y un antivírico que disminuya la duración de las lesiones y la proliferación de las aftas.
  • Es una enfermedad contagiosa, por lo que no se deben compartir elementos de higiene, ni utensilios para comer con el bebé o niño infectado. Ningún otro niño debe usar sus biberones, tetinas o juguetes. Evita el contacto directo con la saliva y las lesiones de la boca de tu bebé.
  • Si estás amamantando a tu hijo con aftas, podría ser recomendable que te aplicases una pomada antimicótica (contra los hongos) en los pezones para evitar contagios.
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¿Tu bebé ha sufrido aftas? ¿Cómo las has tratado?

Llagas en la boca de los bebés
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