Los bebés y el color como estímulo

los bebés y el color como estímulo

Los bebés no son diferentes de los adultos, en el sentido de que el color actúa como estímulo para ellos en muchas ocasiones. Se ha extendido la creencia de que los bebés no pueden percibir los colores en sus primeros meses de vida, durante los cuales sólo verían una nebulosa difusa de negros y grises. Nada más lejos de la realidad.

 

Durante las primeras semanas tras el nacimiento el pequeño o la pequeña tienen una visión aún poco desarrollada, de corto alcance, pero que discrimina los colores, si bien no con toda la agudeza que adquirirá posteriormente; a medida que van creciendo su vista se agudiza, del mismo modo que se afina su interpretación de los colores y, por tanto, la asimilación que el cerebro hace de ellos. Los expertos calculan que, a partir de la octava semana de vida del pequeño, ya empieza a percibir los colores de manera plena, especialmente los de mayor intensidad. Esta es la razón por la que el rojo llama más la atención a los bebés en sus primeros meses de vida.

 

Los colores son muy importantes para el pequeño a la hora de que su cerebro pueda dotar de contenido, estructurar y dar significado a lo que ve. En este sentido, para decorar su habitación es importante que escojas diferentes tonalidades y colores, de manera que el pequeño o la pequeña estén expuestos a estímulos tonales y sensoriales asociados al color desde sus primeros momentos en este mundo.

 

Puedes optar por colores más suaves para las paredes, de cara a lograr un ambiente relajante global, pero intenta que otros elementos de la habitación del bebé (armarios, puertas, murales, cestitas…) tengan variedad cromática. Y es que el color ayuda a que los bebés enfoquen mejor los objetos y calculen mejor espacios y distancias, de manera que se favorece la estimulación psicomotriz.

 

Precisamente, para los bebés más pequeñitos, colocar frente a su mirada objetos de colores vivos, a una cierta distancia, puede servir de ejercicio para que la pequeña o el pequeño empiece a percibir lo otro, la distancia y espacio que existe entre él y el resto del mundo. En definitiva, en sus primeras semanas los pequeños y las pequeñas pueden distinguir los colores. Tal vez los vean de una manera más ‘difusa’ o tenue, pero los ven. Por eso es interesante que intentes estimular su visión empleando el color como herramienta desde el principio.

 

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