Bebés y tabaco en el hogar

bebés y tabaco en el hogar

El binomio bebé y tabaco debe desaparecer de tu hogar, sobre todo durante el primer año de vida del pequeño o la pequeña. Especialmente en el caso de la mamá que da de mamar al recién nacido, el tabaco tiene que borrarse de la ecuación. Sin embargo, todos los familiares que participan de la crianza habitual de la pequeña o el pequeño (abuelos, tíos…) tienen que evitar fumar en presencia del bebé, aunque esta presencia no sea directa, ya que el humo de segunda mano, incluso su impresión en cabello, la ropa y el ambiente, es muy perjudicial.

 

Has de tener en cuenta que en los primeros meses de vida de un bebé, tanto su sistema inmunológico como su aparato respiratorio aún no están 100% maduros. Es decir, su organismo no es capaz de gestionar eficazmente la respuesta ante los elementos tóxicos y nocivos del tabaco.

 

Asimismo, piensa en que la frecuencia respiratoria del bebé (como puedes ver en este enlace) es de unas 44 tomas de aire por minuto, mientras que la tasa normal en un adulto oscila entre las 8 y las 16. Esto es, el bebé, en el mismo tiempo, está más expuesto y aspira más elementos químicos del tabaco que una persona mayor.

 

Un estudio realizado por científicos de la Universidad de Miami relaciona directamente el tabaco en el ambiente de la casa en la que vive el bebé con el riesgo de sufrir hiperactividad. Para los pequeños expuestos durante, al menos, una hora diaria al tabaco las posibilidades de tener déficit de atención por hiperactividad en el futuro crecen casi un 50%.

 

Otras dolencias que pueden desarrollar los bebés que respiran de manera pasiva humo de tabaco son:

 

-          Infecciones respiratorias y asma.

-          Otitis.

-          Síndrome de muerte súbita.

 

De acuerdo con los estudios desarrollados por la Asociación Española Contra el Cáncer, estar expuesto durante 8 horas al ambiente de un espacio con una elevada concentración de humo de tabaco equivale, en la práctica, a haber fumado directamente aproximadamente 16 cigarrillos. Desde esta asociación se recomienda, en caso de no poder dejar de fumar en los primeros años de vida de un bebé, convertir el interior del hogar en un espacio sin humos, fumando siempre cuando se esté sólo, en una terraza o espacio abierto al exterior y, en la medida de lo posible, siempre en un único lugar.

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