Una de las cosas que garantizará que tu bebé esté tranquilo durante el día y duerma bien por la noche es que expulse los gases después de cada toma. Hay niños que tienen más facilidad que otros y a esto hay que añadir que a cada niño prefiere una postura para echar los molestos gases.

 

Una forma de hacerlo es incorporarle suavemente entre pecho y pecho, si le alimentas mediante lactancia materna y también al terminar. Estar boca abajo también suele ayudarles. Puedes acunarle en esta posición o dejarlo en la cuna unos minutos en esta postura al terminar cada toma. Si en otros momentos del día notas a tu bebé inquieto e intuyes que le molesta la tripa, puedes ponerlo en el cambiador, sin pañal, con las piernas  flexionadas; si además colocas la palma de tu mano sobre su abdomen y le masajeas moviendo tus dedos hacia el lado izquierdo, el pequeño se sentirá aliviado.

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El agua templada masajeando la tripa, suele ser un bue método para relajar a los recién nacidos (no a todos, algunos lloran mucho durante el baño), además no son pocos para los que el calor supone una ayuda para expulsar los gases. Durante las primeras semanas de vida encontraras la manera de ayudar a tu hijo en esta importante tarea. Si tienes la impresión de no acertar y tu hijo sufre de cólicos, consulta con tu pediatra. El podrá orientarte mejor.

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Ayuda a tu hijo a expulsar los gases
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