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En el caso de bebés de menos de tres meses, si tiene fiebre debemos acudir cuanto antes al médico.

Hasta el tercer mes de vida es fácil encontrarnos con cuadros febriles sin foco. Con niños tan pequeños no siempre es fácil encontrar el motivo de la fiebre. Por eso, a estas edades se recomienda ir a un centro hospitalario si el lactante tiene fiebre, donde se le pueden realizar análisis de sangre y orina y radiografía de tórax que puedan orientar sobre la causa de la misma y poder iniciar el tratamiento adecuado. En muchos casos el niño se quedará ingresado a la espera de ver su evolución.

La fiebre no es una enfermedad, es un síntoma que acompaña a muchas enfermedades que normalmente son infecciosas, pero que también se puede producir en otros casos, como deshidrataciones o insolaciones.

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Con niños mayores, podemos esperar en casa a ver cómo evoluciona e intentando controlar la fiebre con un antitérmico. En muchos casos se trata de un simple catarro. Pero si vemos que la garganta está muy roja o que le duele el oído es mejor ir cuanto antes al centro de salud para que nos den el tratamiento necesario. En caso de otitis o anginas, lo normal es que nos receten un antibiótico.

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En el caso de bebés lactantes, por el motivo que explicábamos al principio te aconsejamos que acudas cuanto antes a urgencias.

La fiebre en el bebé
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