El bebé de 7 meses

el bebe de 7 meses

A los siete meses no podemos decir que el bebé sea un hombrecito o una mujercita, pero su grado de desarrollo y capacidad de interacción con el entorno ya empiezan a ser considerables. Hoy te mostramos algunas de las claves de esta etapa.

El desarrollo físico del bebé de 7 meses

 

En esta época nuestro chiquitín o chiquitina se empieza a desarrollar plenamente. El bebé de 7 meses debería haber alcanzado un peso y estatura ideal de 8,3 kilos y 69,2 centímetros, en el caso de los niños, y de 7,6 kilos y 67,3 centímetros en el caso de las niñas. El perímetro cefálico de las pequeñas a los siete meses es de, en circunstancias normales, 43,8 centímetros. El de los niños, en esa misma etapa del desarrollo se sitúa en los 45,1 centímetros. En esta fase es probable, asimismo, que le hayan salido o le comiencen a salir sus primeros dientecitos.

Mayor coordinación

 

Uno de los hitos que marcan el desarrollo de los bebés de siete meses tiene que ver con su mayor capacidad para coordinar sus movimientos. En este sentido, el pequeño de 7 meses de edad ya se comienza a pasar algunos objetos de una a otra mano con mucha mayor rapidez y agilidad, es capaz de comenzar a dar sus primeros pasitos de la mano de papá o mamá, sus gateos se vuelven más largos y frecuentes y, asimismo, encontramos cómo es capaz de mantenerse sentado por sí mismo durante periodos más largos de tiempo.

La alimentación del bebé a los siete meses

 

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, los bebés de seis, siete y ocho meses deben recibir alimentación complementaria a la leche materna unas dos o tres veces diarias. Efectivamente, este es el primer mes completo en el que el pequeño va a consumir otros alimentos diferentes a la leche materna, una vez superado el periodo recomendado para la lactancia materna exclusiva.

 

En esta fase puedes empezar, siempre de acuerdo a lo que te recomiende el especialista, cereales, papillitas de frutas (plátano, pera, manzana…), verduras como zanahoria, judías verdes o calabacín (muy, muy, muy cocidas y perfectamente lavadas) o pequeñas cantidades de proteína como pollo o quesito fresco. Es importante que vayas acostumbrando su paladar a diferentes sabores, de manera que no desarrolle una preferencia por algunos alimentos (dulces, salados…) en concreto, por pura sobreexposición.

Estimulación sensorial y motora

 

Lo que te acabamos de comentar sobre la variación de los sabores y texturas que le ofreces al pequeño va en la línea, también, de su desarrollo intelectual. En este sentido, es importante que le estimules con juegos que pueda coger, agarrar, manipular y pasarse de una mano a otra. También es interesante que empieces a intentar atraerlo hacia ti desde una distancia corta, de manera que intente dar sus primeros pasitos autónomos.

Puntua este artículo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>