Consejos de salud para la primera visita al bebé

Consejos de salud para la primera visita al bebé

Cuando realizamos la primera visita al bebé tendemos a preocuparnos de los regalitos que llevaremos al pequeño, los presentes que haremos a los papás y, sin embargo, no solemos prestar tanta atención a las normas básicas de higiene y salud. En efecto, cuando visitamos por primera vez a un bebé, en el hogar o en el hospital (aunque es mejor esperar a que la mamá ya esté en casa), tenemos que tener especial cuidado con las normas básicas de limpieza, entre otras.

 

En lo referente a la higiene, es imprescindible que nos limpiemos manos y cara con jabones neutros y, en la medida de lo posible inodoros, una vez que vayamos a visitar al pequeño o la pequeña, independientemente de que vayamos a cogerlos en brazos o no. En este sentido, es aconsejable que, por lo menos en esta primera visita, no le demos besos al recién nacido.

 

Los pediatras también recomiendan, en el caso de los fumadores, que éstos se abstengan de fumar antes y durante la visita, aunque no lo hagan en presencia del bebé, ya que el humo que impregna la ropa, la piel y el cabello puede resultar molesto y nada saludable para la niña o el niño.

 

Por supuesto, debemos abstenernos de visitar al bebé si padecemos de alguna afección contagiosa como una gripe o un resfriado, independientemente de lo leve que sea o aunque nos encontremos en la fase de recuperación. Aún estando en el periodo final de una enfermedad, todavía es muy contagiosa, especialmente en el caso de los recién nacidos, cuyo sistema inmunológico aún se encuentra en, digamos, ‘fase de pruebas’ y desarrollo.

 

Asimismo, durante los primeros estadios de la vida del bebé conviene que nadie que no pertenezca al círculo más cercano del pequeño lo coja en brazos. En esta fase el bebé aún se está habituando al mundo exterior y se familiariza poco a poco con el contacto de papá y mamá. Puede que le resulte extraño y estresante cambiar de brazo en brazo.

 

Además, al ser el olfato uno de los sentidos que los recién nacidos desarrollan antes, los aromas fuertes o extraños pueden resultarles raros e incrementar sus niveles de nerviosismo.

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