Bebés y antibióticos: mitos y realidades

Antibioticos

Los antibióticos fueron desarrollados hace más de siete décadas. No cabe duda de que, tanto en el terreno de la pediatría como en la medicina en general, estamos ante uno de los más grandes avances para la salud. Sin embargo, como suele decirse, en muchos casos la diferencia entre un veneno y un antídoto está en la dosis o, como en este caso, en la manera en que se administra.

Un reciente estudio, realizado por la Consellería de Sanidad Valenciana, muestra que los bebés en España reciben más antibióticos que los países de nuestro entorno. En este sentido, los pequeños y pequeñas de nuestro país recibirían, cada año, 1,5 tratamientos, el 50% más que los bebés en Alemania y el 244% más que en Noruega.

Lo que es aún más preocupante es que el estudio señala que los antibióticos se administran a los bebés con una gran ligereza, sin adecuarse a la dolencia que hay que erradicar. Hoy vamos a mostrarte algunas cuestiones sobre cuándo hay que administrar antibióticos a los bebés (bajo el tutelaje del pediatra, por supuesto) y, sobre todo, cuándo no debe hacerse.

¿Qué enfermedades combaten los antibióticos?

En primer lugar has de tener en cuenta que un elevadísimo porcentaje de las enfermedades más presentes en los primeros meses de vida de los bebés están causadas por virus. Has de saber que, en este caso, los antibióticos son totalmente ineficaces. Tratando con antibióticos infecciones provocadas por microorganismos ante los que éstos no tienen efecto, lo único que se hace es que las bacterias adquieran cada vez mayor resistencia a estos medicamentos.

En esta línea, sólo cuando estamos ante una infección bacteriana se debe comenzar un tratamiento con antibióticos. La fiebre, el exceso de mucosidad o la bronquitis (vírica) no son, por sí solos, motivos para administrar antibióticos.

Prescripción médica

Has de tener en cuenta que, pese a lo mucho que ha avanzado su diseño y producción, los antibióticos son medicamentos fuertes y con efectos secundarios; por eso, el bebé nunca debe recibir antibióticos sin prescripción médica. Debe ser el pediatra el que determine si es o no adecuado proporcionar al bebé estos medicamentos y, asimismo, es él la persona que ha de establecer cuándo comienza y termina el tratamiento (es muy peligroso interrumpir un tratamiento con antibióticos).

 

 

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