Los cólicos

Cada bebé es un mundo. Eso lo notamos desde el principio. Hay recién nacidos tranquilos que duermen plácidamente cuando no están comiendo y hay otros que pasan minutos que parecen horas llorando enérgicamente.

Si éste es vuestro caso, probablemente el bebé sufra los temidos “cólicos del lactante”.

Normalmente los llantos empiezan por la tarde y duran hasta la noche. A veces el bebé empieza a llorar directamente después de la toma de leche, llora durante horas y no podéis tranquilizarlo, su barriga está hinchada y encoge las piernas.

Estos síntomas se corresponden con los cólicos de los tres meses, si se pueden excluir otras enfermedades y las molestias se limitan a dicho período de tiempo. Aproximadamente del 10 al 15 por ciento de los niños los tienen, independientemente si el bebé recibe leche materna o el biberón.

Las causas exactas se desconocen, aunque pueden ser tragar demasiado aire al comer, poca madurez del aparato gastrointestinal y una regulación del comportamiento. La mayoría de las veces actúan varios factores a la vez. Los padres muchas veces no saben muy bien qué hacer, por eso te recomendamos que consultes a un médico.

Un método que puede ayudar provisionalmente puede ser coger al niño en brazos y mecerlo. A veces también puede ayudar un remedio casero: una infusión, una bolsa de agua caliente. Intenta darle al niño tomas de leche más pequeñas, mantenerlo erguido y procura que expulse el aire siempre después de comer.

Si le das el pecho, deberías evitar alimentos que produzcan gases. También puedes consultar a tu matrona o pediatra. Probablemente te propongan acudir a un especialista en osteopatía visceral infantil, un profesional sanitario con formación certificada, que mediante una terapia manual no agresiva trata con gran efectividad este problema, a la vez que puede enseñaros las pautas para prevenir y actuar ante una crisis de cólico.

Es importante que recibáis ayuda, porque un bebé que se pasa semanas llorando está sufriendo y además puede llevar a cualquier persona al borde de un ataque de nervios. Entonces la sensación de haber fracasado se mezcla con decepción y frustración. Os puede ayudar a los dos hablar con un experto que os diga que este tipo de emociones son algo completamente normal.

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