El hecho de que llegue el invierno no debería ser motivo para quedarse en casa durante toda la estación si se tiene un bebé. Siempre que no llueva o haga muy mal tiempo, se puede salir con el peque, pero siempre eligiendo acertadamente la ropa abrigo bebé.

Con la ropa adecuada, no habrá problema en salir en prácticamente cualquier momento del invierno y disfrutar por ejemplo de las muchas alternativas que nos ofrece esta temporada, sobre todo durante la Navidad.

Debemos tener en cuenta que el organismo de los bebés no tiene la misma regulación de temperatura que nuestro cuerpo, no tienen grasa y no generan calor con el movimiento como sucede a otras edades.

Por eso, es necesario tener en cuenta que hay que aportarles un plus de abrigo para que tengan una temperatura cálida cuando los saquemos a la calle con la sillita.

La clave está en vestirse con capas

No vale de mucho ponerle unos patucos y un mono o una chaqueta de lana, por ejemplo, la mejor manera de vestir a un bebé para salir con él durante la temporada de frío es igual que sucede con los adultos, abrigándolo por capas.

Las capas son más efectivas que una sola prenda gruesa. Las capas de aire que hay entre las diferentes piezas de ropa funcionan como si de un aislante térmico se tratase, haciendo que se reduzca la pérdida de calor corporal, algo muy importante en los bebés.

Además, está la ventaja de que si se pasa de una zona de mucho frío a un sitio con ambiente cálido, como por ejemplo una cafetería, siempre podremos quitarle una capa para que no pase calor, lo que no sería recomendable en caso de que solamente llevase una prenda gruesa.

Lo que no hay que olvidarse cuando salgamos con el bebé a la calle en invierno es llevar en una bolsa ropa de abrigo extra por si hace demasiado frío o si por si nos damos cuenta de que no lleva la suficiente ropa.

¿Qué ropa debería llevar?

Podemos diferenciar tres capas a la hora de abrigar a nuestro bebé. La capa interior será la de prendas sintéticas, preferiblemente térmicas que permitan la transpiración y mantengan el calor. En este caso hay que evitar prendas de algodón dado que si el bebé suda, tardan mucho tiempo en secar, haciendo que puedan coger frío y un resfriado.

La siguiente capa es la que mantendrá realmente el calor. En este caso sí que podremos utilizar textiles como puede ser la lana, para que queden un poco holgados y el bebé pueda moverse con facilidad.

La última capa es la del abrigo o una chaqueta que tenga propiedades impermeables y que permita la transpiración. No hay que buscar una prenda demasiado gruesa porque normalmente cuando los bebés van en una sillita se les pone una manta por encima, de esta forma irán abrigados en todo momento sin pasar demasiado calor.

Para finalizar, no hay que olvidarse que en los días de más frío, se les puede una bufanda, unas manoplas o guantes y un gorro, con lo que irán completamente protegidos de las bajas temperaturas.

Ropa de abrigo para bebés: Cuál escoger
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