Todo lo que necesitas saber sobre el colecho

colecho

Seguro que has escuchado hablar del colecho en alguna ocasión. Este término está en boga en los últimos tiempos, aunque hace referencia a una cuestión que se remonta al principio de los tiempos. Dormir con el bebé es una tendencia que reivindican, sobre todo, los defensores de la llamada crianza natural. Se trataba de una práctica habitual, pero, en el siglo XX, comenzó a considerarse negativa y la corriente mayoritaria abogó por dejar al pequeño en su propia cuna, normalmente situada en otra habitación, durante la noche.

Y es que el colecho tiene muchas ventajas. Una de ellas es que el bebé duerme más tranquilo junto a sus padres, con lo que el sueño es más reparador que si lo hiciera en otro dormitorio de la casa. Por supuesto, el descanso de los progenitores también es mejor, puesto que no tienen que levantarse de la cama para tranquilizar al pequeño. Asimismo, el colecho favorece la lactancia materna. La cercanía con la madre hace que la alimentación sea más sencilla y cómoda y, por este motivo, aumentan las posibilidades de que se prolongue en el tiempo, con los innumerables beneficios que ello conlleva para el niño. Además, compartir lecho fortalece los lazos emocionales debido al incremento de horas que la familia pasa junta.

Precauciones

Aunque el colecho es una rutina recomendable, es fundamental tener en cuenta una serie de precauciones para hacerlo con las máximas garantías de seguridad. Son muchos los padres que temen aplastar al bebé durante cuando están dormidos. En los primeros meses de vida, puede optarse por colocar una cuna adosada a la cama. Hay modelos especialmente diseñados para este fin. Son las llamadas cunas sidecar, que pueden adosarse al costado de la cama de matrimonio porque carecen de una de las barandillas.

Unicef recomienda tapar los posibles huecos para que el bebé no quede atrapado entre los dos colchones, al igual que entre la cuna y la pared. Entre las normas señaladas por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia para realizar un colecho seguro, también figura la prohibición de colocar al niño boca abajo para dormir. Tampoco aconseja la institución acostarlo entre cojines ni utilizar edredones pesados o que tengan lazos o pliegues.

Respecto a las almohadas, lo idóneo es que los padres opten por modelos individuales para evitar tapar la cabeza del pequeño, que duerme sin ella. Además, Unicef aconseja dejar la puerta del dormitorio abierta para que la ventilación sea adecuada.

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