Tomar verduras y frutas durante el embarazo (y no sólo durante el embarazo) es una ideal manera de recibir un aporte imprescindible de vitaminas y fibra. Las frutas son fuente de vitamina C, potasio o compuestos como el ácido fólico (reduce más del 60% el riesgo de tener hijos con defectos del tubo neural), que ayudan a que tu salud se mantenga en perfecto estado de revista y, lo que es más importante, hacen que los tejidos, huesos y órganos del pequeño se desarrollen plenamente. Además, su alto contenido en agua favorece la depuración de toxinas en el organismo de la madre.

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