Lácteos durante el embarazo

lácteos durante el embarazo

La leche, queso y yogures durante el embarazo son más que recomendables, aunque es necesario que sepas unas ciertas cosas y sigas determinados consejos para que su consumo sea 100% saludable. Tanto los dientes como los huesos del pequeño que albergas en tu interior tienen que irse formando, de manera que es necesario que consumas un importante aporte de calcio (unos 1.200-1.300 mg diarios). Es importante que las futuras mamás tengáis cuidado a la hora de tomar determinados lácteos crudos.

 

Indicaciones

 

Además de para favorecer la formación de los dientes y huesos del pequeño, el consumo de leche, yogures, queso o derivados puede prevenir problemas de descalcificación en la propia madre. En general, yogures naturales y quesos frescos de untar light son mejores que la mantequilla o las cremas, por sus menores contenidos en grasas. Asimismo, te recomendamos quesos frescos y bajos en grasas, ricos en proteínas y calcio. En general, en cuanto a los lácteos durante el embarazo, la madre tiene que consumir en torno a cuatro unidades al día. Por unidad entendemos, por ejemplo, 80 gramos de queso fresco, un vaso de leche o dos yogures naturales, para que puedas hacerte una idea.

 

Para no aburrirte, puedes probar a incorporar el queso a ensaladas y a hacerte batidos con frutas (con poco azúcar, eso sí), en lugar de tomar estas unidades tal cual. Tan importante como alimentarte bien durante el embarazo es lograr que tu dieta diaria no se convierta en una losa aburrida y gris.

 

Riesgos de los lácteos durante el embarazo

 

En efecto, los lácteos durante el embarazo pueden aparejar el riesgo de contraer la enfermedad de la listeriosis. Ésta es una infección bacteriana que en grupos especialmente sensibles puede presentar una mortalidad de hasta el 70%. La incidencia es de unos siete casos por cada millón de habitantes. Embarazadas, niños pequeños, ancianos y, en general, personas con unos niveles bajos de defensas son los colectivos más susceptibles de sufrir esta enfermedad.

 

En el caso de las mujeres que la contraen por el consumo de lácteos durante el embarazo, puede desembocar en abortos, incluso cuando el embarazo se ha llevado a término, o al nacimiento de bebés con problemas asociados a la septicemia. En general, es necesario que establezcas con tu especialista o con tu nutricionista, no sólo los lácteos que puedes y no puedes comer, sino todos los alimentos que, en general, están indicados o contraindicados.

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