Cuidados en la preconcepción

cuidados en la preconcepción

La fase de la preconcepción puede definirse como aquella en la que una pareja está buscando un bebé o ya se ha planteado la posibilidad de hacerlo. Existen una serie de cuidados en la preconcepción de tipo preventivo, dirigidos por el especialista o médico de cabecera, generalmente orientados a detectar y corregir problemas en la madre que pueden afectar posteriormente a la salud del recién nacido o al desarrollo del embarazo (diabetes, obesidad, hipertensión arterial…).

 

Los expertos consideran que los cuidados durante la preconcepción ayudan a prevenir muchos problemas de más o menos gravedad que pueden desarrollar los bebés, sin necesidad de que posteriormente haya que llevar a cabo tratamientos paliativos.

 

Preconcepción y dieta

 

Toda mujer que busque quedarse embarazada debería comenzar a adecuar previamente su dieta. Además de por razones de salud (la obesidad es un factor de riesgo en la gestación), una dieta rica en determinados componentes puede ayudar a prevenir problemas de desarrollo para el bebé. En este sentido, los especialistas suelen recomendar una ingesta abundante de ácido fólico, que reduzca las posibilidades de que el bebé desarrolle espina bífida. Además de una dieta completa, que incluya, por ejemplo, unas seis piezas diarias de fruta y vegetales, conviene que la futura mamá vaya retirando de sus comidas excitantes como el café.

 

Exámenes médicos

 

Es necesario que, tanto la madre como el padre, se sometan a exámenes médicos que detecten posibles defectos o anomalías que se puedan reproducir en el embarazo (anemia, rubeola, citomegalovirus, toxoplasmosis, hepatitis…). Los exámenes suelen incluir tests pélvicos, control de la presión arterial, análisis de sangre de cara a evaluar el factor Rh… también es lo más habitual en esta fase realizar el Papanicolau, una prueba a partir de la cual el especialista recoge muestras celulares del cuello del útero. El Papanicolau busca en la fase de la preconcepción detectar tumores o células cancerígenas, fundamentalmente, que puedan poner en riesgo el proceso de embarazo o, directamente, hacerlo imposible.

 

Existe una cierta creencia relativa a que los cuidados en la preconcepción sólo son aconsejables u obligatorios para madres primerizas. Al contrario, las madres o mujeres que ya han estado embarazadas tienen que someterse por igual a las pruebas y cuidados en la preconcepción, especialmente en aquellos casos en los que se ha experimentado un aborto espontáneo, el bebé ha nacido con defectos congénitos o, sencillamente, existen ciertos condicionamientos genéticos, tanto en el padre como en la futura mamá.

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