Diabetes y embarazo

diabetes y embarazo

Diabetes y embarazo son dos realidades que van unidas en más ocasiones de lo que solemos creer. En este sentido, los expertos estiman que la diabetes gestacional llega a afectar a 7 de cada 10 mujeres embarazadas en los Estados Unidos. Este tipo de diabetes aparece con la gestación y, por regla general, desaparece una vez que el pequeño ya ha nacido. Sin embargo, los especialistas determinan que aumenta el hecho de padecer diabetes posteriormente.

 

¿Cómo afecta la diabetes al embarazo?

 

Por supuesto, las mujeres que padecían diabetes antes de quedarse embarazadas deben establecer un control más estricto si cabe de sus niveles de glucosa. En ambos casos, unos niveles de glucosa altos afectan tanto a la mamá como al bebé, por lo que la combinación adecuada de dieta, ejercicio físico y, si se considera oportuno, medicación es esencial.

 

Desde el Congreso americano de Obstetras y ginecólogos se destaca que la diabetes durante el embarazo, de no ser controlada, puede derivar en defectos congénitos (cardiovasculares, cerebrales, de espina dorsal…) para el bebé, ictericia, preclampsia y macrosomía, es decir, un desarrollo excesivo del bebé.

 

Control de la alimentación

 

Lo fundamental es desarrollar una alimentación equilibrada, ya que una dieta insuficiente puede repercutir en niveles de azúcar demasiado bajos o excesivamente elevados. Los niveles excesivamente bajos de azúcar pueden provocar hipoglucemia. Sudoración, temblores, palidez, mareos o nauseas son síntomas que pueden advertirnos que estamos experimentando un episodio de hipoglucemia. En el espectro contrario, dolor de cabeza, sed excesiva o problemas de visión pueden alertarnos de una hiperglucemia.

 

Es por esto que es recomendable espaciar las comidas a lo largo del día (realizar más ingestas de alimentos repartidas durante la jornada) y llevar siempre a mano alimentos ricos en azúcares, especialmente de rápida absorción.

 

Vigilar los niveles de azúcar

 

Los expertos recomiendan que las embarazadas nunca tengan unos niveles de azúcar en sangre inferiores a 70 miligramos/decilitros (mg/dl). Asimismo, los niveles de azúcar deben mantenerse por debajo de las siguientes cotas para determinadas circunstancias: antes de comer (95 mg/dl), 60 minutos después de comer (130 mg/dl), 2 horas después de comer (120 mg/dl).

 

Realizar deporte a ritmo suave-moderado, unas cinco veces a la semana, en sesiones de media hora diaria (si es posible, espaciadas en dos veces cada jornada) también nos puede ayudar a mantener a raya la diabetes durante el embarazo. En general, siguiendo una dieta equilibrada, haciendo caso a los consejos de tu médico y realizando una actividad física suficiente, la diabetes no tiene por qué ser un riesgo.

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