Riesgos del deporte durante el embarazo

riesgos del deporte durante el embarazo

El deporte durante el embarazo nos ayuda a estar bien físicamente, prepararnos para los esfuerzos del parto (muscularmente y desde el punto de vista de la respiración) y, asimismo, nos proporciona una fuente ‘extra’ de optimismo y buenas vibraciones. Sin embargo, hay una serie de circunstancias físicas y de salud que pueden hacer que un esfuerzo físico excesivo no sea lo más recomendable, especialmente durante los tres primeros meses de embarazo. Hoy te mostramos algunas de ellas.

 

Riesgos del running

 

No sólo en el caso de las embarazadas, sino en general, salir a correr es uno de los deportes más ‘peligrosos’ si no se practica adecuadamente. Además de que, una vez que la gestación está avanzada, se hace imposible desde el punto de vista ‘operativo’, correr o caminar a paso vivo produce un impacto constante e intenso en articulaciones y ligamentos. Además, los cambios hormonales que experimenta la mujer en el embarazo provocan una distensión en los ligamentos y las articulaciones que las hace aún más vulnerables. Asimismo, este tipo de ejercicios pueden contribuir a una bajada en los niveles de azúcar del cuerpo, así como a una progresiva deshidratación.

 

Problemas de equilibrio

 

Más si cabe a medida que avanza la gestación, los deportes que implican una posible pérdida de equilibrio por parte de la madre deben quedar desterrados. Durante los 9 meses del embarazo, el centro de gravedad y la manera en la que se concentra el peso en la anatomía de la mujer varía, por lo que deportes como el ciclismo o el esquí deberían dejarse para más adelante.

 

Contraindicaciones de la natación

 

En general, la natación es uno de los deportes más recomendados cuando se está embarazada. Un entorno controlado, seguro y relajante permite quemar calorías sin demasiado esfuerzo. Pese a lo dicho, la natación no deben practicarla mujeres con episodios de sangrado vaginal.

 

Casos especiales

 

En general, la práctica de cualquier clase de actividad física debería limitarse al mínimo para mujeres que presenten condiciones o casos clínicos especiales. Es el ejemplo de futuras madres con dolencias previas de tipo cardiopulmonar, hipertensión, riesgo de aborto (o antecedentes) o episodios de sangrado vaginal. En este sentido, siempre que la mujer experimente mareos, dolores similares a las contracciones, debilidad o secreciones de líquido a través de la vagina es necesario interrumpir cualquier actividad que esté realizando, por suave que ésta sea, y se ponga en contacto con su especialista.

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