Los riesgos de la hipertensión para el embarazo

Los riesgos de la hipertensión para el embarazo

La hipertensión arterial puede tener graves consecuencias en el desarrollo del embarazo, por lo que es necesario extremar los cuidados, especialmente en el caso de las madres con tendencia a experimentar incrementos en la presión sanguínea arterial. El 90% de los casos de hipertensión son producto de factores genéticos y hereditarios. Una de cada 10 personas experimentan episodios de hipertensión por causas diferentes a los genes. En el caso de las embarazadas, la hipertensión gestacional suele aparecer en torno a la semana 20 de embarazo.

 

En caso de embarazos múltiples, los expertos consideran que la hipertensión gestacional puede darse antes incluso de este periodo. Si, después de la semana 20, la mujer desarrolla hipertensión y se detecta proteína en la orina, puede que ésta haya desarrollado una dolencia más seria denominada preclampsia.

 

Incidencia y factores de riesgo

 

Los factores de riesgo de la hipertensión en el embarazo son variados. En general, los especialistas calculan que alrededor del 7% de las mujeres desarrollan hipertensión de tipo gestacional. Algunos de los motivos que pueden favorecer la aparición de este problema son los siguientes: la madre afronta su primer embarazo, sobrepeso u obesidad, tener antecedentes familiares, ser mayor de 30 años, tener problemas de tipo renal, tener un embarazo múltiple. Si tu presión arterial excede los valores (expresados en milímetros de mercurio) de 140 (máximo) y 90 (mínimo) se considera que ya existe hipertensión arterial.

 

Síntomas de hipertensión gestacional

 

Cada mujer, especialmente durante un proceso tan complejo como el del embarazo, puede experimentar diferentes síntomas para una misma dolencia. En general, los médicos determinan que hay una serie de factores que deben servir de alarma ante un posible caso de hipertensión: nauseas y dolores de cabeza más o menos frecuentes, abortargamiento en manos y rostro, molestias abdominales…

 

Pese a que la hipertensión asociada al embarazo no dispone de unos tratamientos concretos, si es posible proceder a realizar un monitoreo y control más o menos específico. En concreto, lo que se trata de determinar, en estos casos, es si estamos ante episodios de elevada presión arterial o se puede hablar de casos de preclampsia. Medicamentos como la Hidralazina son utilizados de manera más o menos habitual en casos severos, aunque los especialistas no suelen recomendar la aplicación de tratamientos con anti-hipertensivos, ya que estos podrían tener un efecto negativo en el proceso de desarrollo del feto.

 

Para el feto, la hipertensión de la madre está relacionada con los nacimientos prematuros o con bajos niveles de peso en los recién nacidos.

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