Semana 18 de embarazo

semana 18 de embarazo

En la semana 18 de embarazo, el crecimiento del bebé es imparable. Cada siete días su tamaño aumenta de manera exponencial, de modo que los cambios físicos de la mamá también se dejan notar en el exterior. En esta fase de la gestación el feto ha alcanzado un tamaño que se sitúa en el entorno de los 14 cm. Su peso ya se aproxima a los 150 gramos, por lo que tu tripita cada vez se va a ‘mostrar al mundo’ en un mayor esplendor.

 

El oído interno se desarrolla de manera extraordinaria en esta fase (al igual que el aparato fonador), por lo que el feto ya empieza a percibir de una manera más intensa los sonidos, voces y estímulos acústicos que proceden del exterior. Es por eso que muchos especialistas recomiendan que, en este periodo, se le empiece a acostumbrar al pequeño a oir nuestras voces dirigiéndonos a él, de manera pausada y relajada. Asimismo, la música suave puede ayudar a potenciar su desarrollo cognitivo en estas fases iniciales.

 

En la semana 18 de la gestación, el corazón del bebé cuenta con dos aurículas, dos ventrículos, así como cuatro cámaras. Un orificio denominado foramen oval (que se clausurará después de que des a luz), permite el paso de sangre entre las aurículas izquierda y derecha. En algunas ocasiones, esta oquedad no se cierra dando lugar a un defecto conocido como foramen oval permeable, que debe ser tratado con rapidez para evitar mayores complicaciones.

 

La madre en la semana 18 de embarazo

 

El aumento de peso de la mamá en este periodo ya es considerable. En este sentido, los expertos determinan que es más que probable que en esta etapa ya hayas ganado en torno a unos 5 o 6 kilos. La vejiga cada vez está más oprimida, por lo que sentirás que las ganas de orinar cada vez son más frecuentes e intensas.

 

Asimismo, el tamaño del útero puede empezar a comprimir de manera apreciable los intestinos durante la semana 18 de embarazo. Es por eso que se hace necesario que en esta fase incrementes o mantengas de una manera óptima tu ingesta de fibra, ya que seguramente experimentes problemas de estreñimiento.

 

También es aconsejable que hagas ejercicio suave (caminar, yoga para embarazadas…) de cara a que tus extremidades inferiores se activen. La mayor presión sobre las terminaciones nerviosas y la retención de líquidos puede provocar hinchazón en la piernas y también la aparición de varices.

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