Semana 8 de embarazo

semana 8 de embarazo

La semana 8 de embarazo o, lo que es lo mismo, la entrada en el segundo mes de la gestación está marcada por una serie de circunstancias. La primera es que ya se puede decir que el embrión ya ha adquirido una forma de bebé. Los párpados, la nariz y las orejas, así como los brazos y las piernas comienzan a alargarse y ya comienzan a dejar de ser un boceto.

 

Su estructura muscular, asimismo, comienza a ganar entidad, de manera que el embrión ya empieza a realizar algunos ligeros movimientos. En esta fase, mide alrededor de 20-23 milímetros y tiene un peso que se sitúa en el entorno de un gramo.

 

Hasta este momento, la vida que llevas dentro se ha nutrido mediante el saco vitelino. Esta estructura a modo de membrana está adosada al embrión y le proporciona el oxígeno y nutrientes necesarios y, asimismo, cumple funciones excretoras. Sin embargo, a partir de esta fase las necesidades nutricionales y de oxígeno del embrión son mayores, por lo que éste comienza a utilizar la placenta como medio para alimentarse y eliminar los desechos que genera.

 

En la semana 8 de embarazo, asimismo, el cordón umbilical ya funciona a pleno rendimiento y proporciona al embrión el aporte de sangre en circulación que necesita.

 

Semana 8 de embarazo para la madre

 

Este periodo, para la madre, puede estar marcado por un aumento de molestias uterinas, ya que, por el propio desarrollo del proceso, el tamaño del útero se ha incrementado de manera muy apreciable. Pese a que la ‘pancita’ de la madre aún no es apreciable de una manera evidente, los pechos si comienzan a aumentar de tamaño, por lo que es recomendable que empieces a mirar sujetadores que puedan adaptarse a estos cambios, de manera que estés lo más cómoda posible.

 

Ahora es probable que se intensifique tu sensibilidad (y rechazo) a ciertos sabores y olores de alimentos. Del mismo modo, el decaimiento físico y el cansancio también puede marcar esta etapa. Ten en cuenta que tu organismo no sólo trabaja ya para ti, sino que el esfuerzo de engendrar cuidar y alimentar a una nueva vida ha multiplicado su actividad, por lo que es normal que al principio te sientas, en cierta medida, exhausta.

 

La mayor sensibilidad en los senos, mayores ganas de orinar y la presencia de cefaleas y dolores de cabeza son otras de las características y síntomas que puedes experimentar en la semana 8 de embarazo.

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