Uno de los primeros aspectos del recién nacido que hay que vigilar es el color de su piel.

Algunos padres se asustan cuando su hijo de repente se empieza a poner amarillo, ya sea en la piel o en la zona del blanco de los ojos. Puede tratarse de ictericia neonatal, algo frecuente, pero que no debe ser motivo de preocupación.

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