Disfrutar de las vacaciones con bebés

vacaciones con bebes

Para muchas personas el hecho de tener niños es sinónimo de dejar de disfrutar las vacaciones, pero esto no tiene que ser así. Se pueden disfrutar las vacaciones incluso con bebés, eso sí, con algún que otro cambio, pero que no supondrá un quebradero de cabeza como para no pasar unas buenas vacaciones en familia. La vida en familia no es igual que cuando teníamos 20 años, que íbamos a donde quisiésemos sin tener que estar atados a nuestros padres o tener que cuidar de nuestros hermanos menores (en la mayoría de los casos), pero es ley de vida y las cosas cambian, aunque no todo tiene por qué ser malo. ¿Habrá algo mejor que pasar unos días de relax acompañado de tus seres más queridos? ¡Claro que no!

 

Cierto es que si es el primer verano en el que vas a viajar con tu bebé recién nacido o de poco tiempo de edad, hay que cambiar la forma de pensar que se tenía hasta ahora y amoldarse un poco a las exigencias que conlleva ir con el peque de vacaciones, pero nada que no puedan solucionar unos papás ingeniosos y que quieran disfrutar de unos merecidos días de descanso.

 

Los ritmos de los bebés no son parecidos a los nuestros, por lo que seguramente tendremos que hacer las cosas de una manera más pausada, lo que mirándolo desde un punto de vista positivo, nos permitirá saborear al máximo cada experiencia. No podemos olvidarnos de un buen portabebés de calidad, lo que permitirá no sobrecargar los brazos y que el peque vaya cómodo y sobre todo seguro, cerca del papá o la mamá para que pueda sentir su presencia en todo momento.

 

Mientras mamá (o papá) llevan el portabebés con el retoño, la otra parte de la pareja puede llevar una mochila, donde además de llevar sus cosas personales, también deben contar con un par de recambios de pañales, la comida del bebé, algo de ropa de abrigo por si enfría, un sombrerito o gorra, una botellita de agua, toallitas, el biberón y todo aquello necesario para cualquier eventualidad con el bebé, que las habrá. Es importante llevar también calzado cómodo porque se caminará más lento y con más cuidado, por lo que los pies deben estar siempre protegidos con un calzado de calidad y especial para caminar.

 

La siesta puede ser un momento ideal para descansar todos, dado que seguramente el bebé después de comer le entre sueño, lo que se puede aprovechar para recargar energías y continuar la visita turística a un destino por ejemplo. No hay duda, claro que se puede disfrutar de unas buenas vacaciones incluso con el bebé; el truco es organizarse bien y solamente tener que preocuparse de pasarlo bien entre todos.

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