Tras haber pasado meses en la seguridad del vientre materno, la llegada al mundo del bebé supone un cambio esencial en su vida. Eso explica que durante sus primeros meses en este mundo, su necesidad de estar cerca de la madre, sentir su tacto, estar en su presencia y oler su aroma se hace tan importante para el bebé. Por eso es esencial que comprendamos la necesidad de no alejar demasiado tiempo al pequeño de la madre.

En este sentido, el nacimiento de un bebé (especialmente si es el primero) hace que todos los miembros de la familia (abuelos, tíos, primos…) quieran estar con la criatura, cogerle, achucharle… y muchas veces, sí, agobiarle. Hay que ser conscientes de que cambiar de manos, brazos y regazos constantemente al pequeño puede representar una situación potencialmente estresante.

Por eso, antes de que lleguen las primeras visitas a casa es necesario establecer las ‘reglas del juego’. Para empezar, es necesario que te autoimpongas la necesidad de descansar. Es imprescindible que los primeros días tú y tu bebé seáis los protagonistas. Por eso debes comunicar a tus familiares ya allegados que es mejor que los primeros días se abstengan de visitaros en la casa, para dejar que la mamá y el bebé se aclimaten al nuevo escenario.

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Como leemos aquí, al menos durante las primeras horas de vida del bebé es mejor abstenernos de cogerle en brazos. Asimismo, se recomienda que, en caso de ir a visitar al bebé, no llevemos perfumes fuertes, maquillaje o pintalabios, ya que sus componentes pueden irritar la piel del recién nacido y, en caso de los aromas, inquietarle (el pequeño precisa del olor de sus papás para sentir una mayor seguridad fuera del vientre materno).

Es importante consultar a los padres previamente la idoneidad de nuestra visita. Ya sea en el hospital o en casa, durante los primeros días, hay que ser consciente de que los papás van a recibir a decenas de personas, por lo que es mejor pactar con ellos (especialmente si somos familiares) las mejores horas para acudir a la casa.

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En esta línea, debes tener en cuenta que una visita para ver a un bebé recién nacido es precisamente eso, una visita. Procura no prolongarla más de 20 minutos para no importunar a los padres ni agobiar al pequeño o la pequeña.

Planificando las primeras visitas al bebé
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