Lácteos durante la lactancia

lacteos en la lactancia

Los lácteos en la lactancia son muy importantes, en primer lugar, porque a través de su toma en forma de leche ayudan a que la madre mantenga unos correctos niveles de hidratación y, asimismo, su producción de leche materna y la textura y composición de la misma sean idóneas.  De acuerdo con el European Hydration Institute, más de la mitad del peso corporal de las mujeres se corresponde a agua (el 80% si nos referimos en exclusiva a los músculos y la masa encefálica).

 

Del mismo modo, el aporte de calcio de la leche evita complicaciones causadas por la pérdida de calcio y osteoporosis. En general, los lácteos son ricos también en vitamina B2 y B12. Los expertos recomiendan una ingesta diaria de unos 1.000 miligramos de calcio en la lactancia. Sin embargo, la leche, pese a ser un alimento esencial, no es la única manera en la que se pueden consumir lácteos durante la lactancia.

 

Para que te hagas una idea de las cantidades que se pueden tomar para cubrir la ingesta recomendada de calcio que comentábamos y, así, poder diseñar tu dieta diaria de la manera que te resulte más cómoda, te diremos que esos 1.000 mg al día se cubren con, aproximadamente, 5 vasos de leche semi o con 100 gramos de queso fresco-semicurado o dos yogures. A partir de ahí, puedes combinarlos como te apetezca. Si te resulta un engorro pensar en beberte nada menos que 5 vasos de leche al día, prueba a incluir queso fresco en tu aperitivo de mediodía, mete una cantidad de queso semicurado en tus ensaladas o purés… esto te ayudará a vencer la monotonía y le dará una nueva dimensión a tus platos.

 

Precauciones con los lácteos en la lactancia

 

Pese a las muchas bondades de los lácteos, un problema puede surgir, sin embargo, si tu bebé hubiera desarrollado intolerancia a la lactosa. Esta reacción alérgica podría provocar que tu ingesta de leche, quesos, mantequilla o yogures, al trasladarse a la leche materna, provocara problemas intestinales, picores, gases o congestión en el pequeño o la pequeña. Debéis estar atentos, pues estos síntomas, en mayor o menor medida (dependiendo del bebé) pueden aparecer varios minutos e incluso horas después de darle el pecho al bebé. En cuanto detectes el más mínimo síntoma de alergia a los lácteos en tu bebé acude al pediatra para que te confirme si estás, o no, en lo cierto. De este modo te podrá facilitar alternativas a los lácteos en tu dieta.

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