Legumbres durante la lactancia

legumbres en la lactancia

Tomar legumbres en la lactancia es una buena manera de recibir una importante fuente de ácido fólico, hierro, potasio o magnesio. Estos alimentos (cacahuetes, soja, judías, lentejas, guisantes, garbanzos…) ayudan, al trasladarse a la leche materna sus nutrientes y propiedades, a que el desarrollo cerebral y cognitivo del pequeño sea pleno. Además, los expertos han determinado que tienen propiedades antitumorales y que permiten prevenir determinadas dolencias del corazón. Sin embargo, hay que considerar que su aporte calórico es elevado, ya que el porcentaje de hidratos de carbono de estos alimentos puede situarse en el entorno del 20%. Asimismo, el 60% del peso de las legumbres se corresponde a proteínas.

 

Toma de legumbres durante la lactancia

 

En general, los expertos recomiendan una ingesta de alrededor de 4 tomas semanales de legumbres durante la lactancia. Determina con tu médico y tu nutricionista las cantidades recomendables. En este sentido, ten en cuenta que las legumbres son una de las fuentes naturales de fibra más importantes que podemos encontrar. Después de dar a luz, la madre puede experimentar problemas de estreñimiento originados por varios motivos (dieta baja en fibra, deficiente hidratación, retraso conciente en los momentos de ir al baño por estar inmersa en otra tarea –dar de mamar, por ejemplo- …).

 

Las legumbres te ayudan a combatir el estreñimiento con lo cual el escenario ideal es que espacies estratégicamente a lo largo de la semana las tomas (lunes, miércoles, viernes y domingo, por ejemplo).

 

Vence la rutina

 

Si al pensar en tomar legumbres en la lactancia sólo se te viene a la cabeza un triste plato de lentejas frente a ti, te recomendamos a que destierres esta idea. Precisamente, una de las mejores cualidades de las legumbres es su versatilidad como protagonistas de gran variedad de guisos. Aparte de los clásicos estofados de lentejas, la menestra de verduras con guisantes o el cocido de garbanzos, puedes probar a introducir los cacahuetes como tentempié. Asimismo, los garbanzos y las lentejas van muy bien con ensaladas de verano.

 

Puedes probar a tomar leche rica en soja o introducir legumbres en cremas y purés. Todo es poco para aportar variedad a tu dieta y derrotar a ese enemigo que es la monotonía y la rutina en la dieta. Cuantas más opciones, texturas y sabores nuevos aportes a los platos, más fácil te resultará alimentarte a ti y a tu bebé de manera completa, sana y equilibrada.

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