Las regurgitaciones son frecuentes y no tienen por qué implicar malestar, otros problemas o riesgo de asfixia. Normalmente es algo que se solucionará conforme tu bebé vaya creciendo. Aunque si no es así deberás consultar a tu pediatra para que descarte problemas como el reflujo. Unos bebés regurgitan más que otros, sobre todo durante el primer año de vida. Algunos niños dejan de regurgitar en el momento en el que empiezan a sentarse.

Te damos los siguientes consejos para evitar, en la medida de lo posible, las regurgitaciones:

– Cuando des de comer a tu bebé asegúrate de estar tranquila, en una habitación sin ruidos y tomándote el tiempo necesario. Evita los ruidos repentinos, las luces brillantes y las interrupciones.

– No alimentes al niño cuando esté tumbado. Es mucho mejor que tenga la parte superior del cuerpo erecto, bien sentándolo en una silla para niños o en un cochecito. Si le das biberón, al terminar ayúdale a que eructe.

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– También es buena idea que levantes un poco la parte delantera de la cuna (donde el bebé apoya la parte superior del cuerpo) y que tumbes al bebé boca arriba. Esta posición coloca la cabeza por encima de su estómago y evita que se ahogue en el caso de que vomite mientras duerme. puede hacerlo colocando simplemente una toalla doblada debajo del colchón.

– Alimenta al bebé antes de que tenga mucha hambre.

– Si le das biberón, asegúrate de que la tetina no sea ni demasiado amplia ni demasiado pequeña. El agujero de la tetina debe ser del tamaño adecuado de modo que deje caer unas pocas gotas cuando se coloca hacia abajo el biberón.

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Wow - ist die gross¨!

Como te decíamos al principio del post, lo más normal es que a lo largo del primer año de vida se le pase, pero si no es así, deberás consultar con tu pediatra, para descartar enfermedades como el reflujo.

Consejos para evitar la regurgitación
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