La meningitis en el bebé

La meningitis en el bebé

Hace poco conocíamos la noticia de que un equipo de investigadores asociado al Instituto Tecnológico de Massachusetts acaba de presentar un revolucionario sistema portátil que, mediante ecografías de alta resolución de la fontanela (separaciones en los huesos del cráneo del bebé), puede determinar si un bebé padece de meningitis bacteriana, sin tener que echar mano de la punción lumbar.

 

La meningitis es una inflamación de las meninges. En muchas ocasiones la vacunación y el propio sistema inmunológico del pequeño puede combatir este tipo de enfermedades y repelerlas antes de que se produzcan, si bien en otras muchas es necesario tratarlas. Los expertos definen una serie de síntomas de la meningitis en el bebé, más o menos habituales:

 

-          Fiebre.

-          Cansancio y decaimiento.

-          Lunares en la cabeza apreciables a la vista.

-          Nauseas, diarrea y falta de apetito.

-          Sudor y temblores.

-          Marcas en el cuerpo.

-          Alteraciones en el ritmo respiratorio normal.

 

La meningitis de tipo vírico es más común que la bacteriana, si bien mucho más sencilla de tratar. Un tratamiento acertado e iniciado a tiempo suele dar resultados en la gran mayoría de las ocasiones, si bien es necesario que la vacunación se lleve a cabo de manera temprana y que los papás sean capaces de identificar pronto los síntomas antes mencionados. Además de por infecciones víricas, la meningitis en el bebé puede venir causada por tumores, irritaciones químicas, reacciones alérgicas adversas frente a medicamentos, lesiones en la cabeza, enfermedades como el sarampión o la varicela, hongos…

 

Además de la vacunación, frente a la meningitis bacteriana resulta eficaz (siempre que se detecte de manera temprana) el tratamiento antibiótico, siempre establecido en función de la bacteria que ha causado la meningitis. Los especialistas insisten en que la rapidez en el diagnóstico e inicio del tratamiento es fundamental, de cara a que la enfermedad no derive en otros problemas a largo plazo (hipoacusia, hidrocefalia, daños cerebrales…). Asimismo, la meningitis vírica, bien tratada, suele ser más sencilla de curar. De hecho, si el bebé responde al tratamiento, en dos semanas suele estar plenamente recuperado. En ambos casos, la comunicación con el pediatra y médico de cabecera ha de ser constante y fluida.

Puntua este artículo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>