La dislalia es la dificultad que tienen algunos niños en cuanto a la producción o articulación de algunos fonemas sin necesidad de que exista alguna clase de trastorno ni en el sistema nervioso central ni en el periférico. Debe ser tratada cuanto antes para evitar que desemboque en un bajo rendimiento académico.

Causas y grado de gravedad de la dislalia

Se puede decir que son muchos los factores a tener en cuenta para poder definir una causa para este trastorno. Definir cuál es la causa es muy importante para un tratamiento especializado. Entre las causas puede estar el retraso fonológico, donde el niño simplifica los sonidos porque no ha aprendido a producir los más complejos con la lengua.

También podemos encontrarnos con alteraciones físicas que le impiden poder pronunciar correctamente muchos sonidos. Asimismo, las lesiones en el sistema nervioso, una mala oclusión dental, malformaciones en el labio o el frenillo lingual también pueden ser causas para una dislalia.

El trastorno fonético es cuando los niños no adquieren correctamente los patrones de movimiento requeridos para la pronunciación de determinados sonidos.

En cuanto al grado de gravedad dependerá de la rapidez con la que se lleve al niño al logopeda, quien pondrá en marcha las pruebas y ejercicios con los que se reducirán los síntomas de la dislalia en los niños.

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Qué síntomas tiene la dislalia

La dislalia cuenta con diferentes síntomas que pueden ir variando siempre depende del grado de afectación del niño.

La dificultad de la articulación puede ir desde un fonema en concreto hasta muchos, pudiendo llegar a hacer el lenguaje del niño prácticamente ininteligible.

Los síntomas que suelen tener los niños con dislalia consisten en la realización de errores, entre los que se encuentran los de sustitución. En este caso, se suele reemplazar un sonido por otro. Cuando el niño tiene dificultad para pronunciarlo, lo cambia por otro que le resulta más sencillo.

Otro síntoma es la omisión, donde el niño omite el fonema que no sabe pronunciar y en este caso no lo sustituye como hemos visto anteriormente. Suele suceder que en caso de que se deban pronunciar dos grupos consonánticos, el niño suele omitir la consonante líquida.

La adición es el error de añadir un fonema a la palabra para poder facilitar su pronunciación. Con este síntoma hay que tener cuidado dado que este error puede incluso a llegar a automatizarse y el niño lo convierte en una palabra más.

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En la inversión encontramos otro de los síntomas de la dislalia en los niños. Consiste en la modificación del orden de los sonidos. Finalmente, nos encontramos con el error de la distorsión, cuando se le da una forma incorrecta o deformada, procurando aproximarla a la articulación adecuada.

El diagnóstico se advierte cuando se nota que el niño no puede comunicarse correctamente con sonidos considerados como normales según su edad y nivel de desarrollo.

Dislalia, un trastorno del habla en niños
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