Cómo ayudar a tu hijo a afrontar el fallecimiento de un familiar

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Como adultos sabemos que la muerte es parte indispensable del proceso de la vida, pero los niños no tienen esa visión que tenemos nosotros. Al igual que nosotros sentimos y nos apenamos cuando fallece un ser querido, ellos también lo hacen, pero a su manera. Cuando esto sucede hay que utilizar mucha psicología para niños para ayudarles a sobrellevar mejor esa pérdida.

¿Cómo entienden los niños la muerte?

Aunque una pérdida es una pérdida, la forma de explicarlo dependerá de la edad que tenga nuestro hijo, pero lo importante es ser honestos en todo momento. No se le puede decir que se ha ido pero que volverá. Nunca debemos crearles falsas expectativas porque será lo peor que podemos hacerles.

Cuando los niños tienen dos años aproximadamente, la palabra muerte es eso, solo una palabra y lo único que significa es la ausencia de la persona fallecida. Cuando tienen de tres a seis años pueden llegar a creer que la muerte es temporal y que puede revertirse esa situación, pero debemos hacerles ver, con palabras cuidadas que la persona no volverá y nunca haciéndolo con expresiones como “está durmiendo” o “se ha ido lejos“.

Podemos explicárselo de manera sencilla pero nunca mintiendo. Por ejemplo, podemos decir que el cuerpo de la persona que se ha ido estaba estropeado y que los médicos no pudieron hacer nada por arreglarlo.

Después, el niño seguramente preguntará que dónde está. Aquí hay que ser sinceros y decirles que en un sitio donde van todas las personas que fallecen, al cementerio. Puede parecer algo duro pero a la larga será mejor porque el niño no se hará ilusiones y acaba asumiendo la pérdida.

Cuando los niños tienen ya entre cinco y diez años aproximadamente, ya asumen que el concepto de la muerte es algo físico y que cuando una persona muere, no vuelve. Y a partir de los 10 a 13 años ya serán conscientes de lo que significa la muerte y todo lo que está relacionado con ella.

¿Cómo podemos ayudarles en estos casos?

Teniendo presente este baremo de edades, ya sabremos cómo ayudar a nuestro hijo a afrontar la muerte de un ser querido. Puede que exprese su dolor de forma brusca y volviéndose irascible o violento con el entorno, aunque no siempre es así; en otras ocasiones puede buscar refugio en nuestro cariño.

Hay que prestar mucha atención a todos los indicios que pueda tener nuestro hijo ante esta situación, como por ejemplo que quiera estar solo o que le asuste mucho la oscuridad cuando antes no le sucedía, por ejemplo.

Son muchos factores los que pueden llegar a influir en el duelo patológico del niño, lo que puede hacer que pierdan interés por todas aquellas cosas que antes les atraían. Incluso puede darse el caso de que pierdan el apetito, tengan deseo de imitar, hablar demasiado sobre la persona fallecida o incluso manifestar el deseo de irse con esa persona.

Nuestra labor es ayudarles con la palabra, siendo sinceros y dándoles mucho cariño en este momento tan duro en sus vidas.

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