La disartria es uno de los muchos trastornos del habla en los niños que existen. Exactamente es un trastorno de la programación motora del habla. En la disartria, los músculos de la boca, cara y el sistema respiratorio pueden debilitarse y moverse lentamente o no moverse en absoluto tras una lesión cerebral.

En los casos de disartria, el tipo y la gravedad de este trastorno en los niños, dependerá directamente de la parte del sistema nervioso que se haya visto afectada. Además, mientras que la articulación de los consonantes está afectada en todos los casos de disartria, la pronunciación inadecuada de las vocales, se considera un indicador de la gravedad.

Causas de la disartria

La disartria se produce por un daño en las zonas del cerebro que controlan tanto la voz como el habla. Esta clase de lesión puede ser debida a muchas causas producidas antes, durante o tras el parto, como por ejemplo un traumatismo craneoencefálico, falta de oxígeno o también por alguna clase de enfermedad neurológica progresiva.

En los niños, es bastante frecuente encontrar casos de disartria por una parálisis cerebral infantil, aunque hay que destacar que existen diferentes patologías como encefalopatías, enfermedad de los nervios periféricos o miopatías entre otras.

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Síntomas de la disartria en niños

Los síntomas de la disartria en niños pueden ser bastantes, pudiendo variar en función de la causa y tipo. Entre los síntomas más comunes podemos encontrar la prosodia monótona, ritmo irregular (lo que produce habla entrecortada), un volumen demasiado bajo o excesivamente alto o contar con un timbre alterado.

Asimismo también destacan otros síntomas como la dificultad a la hora de mover los músculos de la cara, labios y la lengua, hablar demasiado rápido o lento, tener la voz nasal o demasiado ronca así como dificultades respiratorias o una mala pronunciación entre otros.

Al igual que sucede con la dislalia, en las dificultades de pronunciación se pueden detectar varios errores como inserción, omisión, distorsión y sustitución.

Tipos de disartria y diagnóstico

Entre los tipos de disartria existentes podemos hablar de la espástica, donde los niños cuentan con músculos que ofrecen resistencia al movimiento pasivo. La disartria atáxica la tienen los niños que tienen afectados los movimientos, siendo muy lentos y presentando habla con alteraciones de prosodia, monotonía y aspereza en la voz.

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También nos encontramos con la hipocinética, con lentitud y rigidez; la hipercinética, en la que aparecen movimientos involuntarios como temblores, atetosis, etc.; la flácida con atrofia de músculos; y la mixta, que es la que tiene diferentes mezclas de síntomas.

En cuanto al diagnóstico hay que tener en cuenta que se puede advertir en el retraso psicomotor, en el que se tarda en sostener la cabeza, andar o sentarse; existen dificultades en la alimentación como que se atraganta fácilmente o que no succiona bien y también porque cuenta con un retraso en la adquisición del lenguaje entre otros.

¿Qué es la disartria infantil?
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