No todo el mundo conoce el término disfemia pero si nos referimos a ella como tartamudez, seguro que sí. Este trastorno del habla es la repetición o prolongación frecuente de los sonidos o las sílabas. Es un trastorno que evita la fluidez del lenguaje y suele ir acompañado de otras clases de dislalia.

Su aparición es infantil en gran parte de los casos y normalmente comienza en el curso de la instauración del lenguaje. En muchos casos, la disfemia infantil suele ser transitoria y se dan hasta un 80% de recuperaciones. A medida que se va creciendo, solamente el 1% de los adultos continúan con esta clase de trastorno.

Grado de gravedad y causas de la disfemia

El grado de gravedad de la disfemia dependerá directamente de si se ha puesto en tratamiento cuanto antes. Cuanto antes se trate más se reducen las posibilidades de que el niño continúe con este trastorno.

Actualmente no se conoce con precisión cuál es la causa de este trastorno aunque sí se sabe que hay varios factores que guardan relación, como por ejemplo los factores genéticos. Un niño que cuente en su historia familiar con alguien con disfemia cuenta con más posibilidades de que de tenerla. A pesar de ello, esto no significa vaya a tenerla él también.

Ver artículo relacionado:  ¿Cuando se celebra el día del niño?

Otra de las causas es porque hay un retraso en el mensaje que el cerebro del niño envía a los músculos de la boca necesarios para poder llevar a cabo la producción oral. Esto hace que le resulte difícil poder coordinar los músculos de la boca cuando habla. Otras causas pueden ser una velocidad muy rápida del habla o problemas del lenguaje y desarrollo

Síntomas de la disfemia

La disfemia puede llegar a tener bastantes síntomas, algo que nos servirá como padres para poder saber si nuestro hijo tiene o no esta clase de trastorno del habla. Entre los diferentes síntomas se encuentran:

  • Contar con sentimientos como frustración, ansiedad o vergüenza al hablar.
  • Alteración del ritmo respiratorio y aumento del ritmo cardiaco.
  • La tensión muscular aumenta debido al esfuerzo a realizar para concluir lo que se quiere decir.
  • Movimientos diferentes como encogimiento de hombros, muecas en la cara o movimientos de la cabeza.
  • Alteración en el tono de la voz.
  • Bloqueos, repeticiones y también prolongaciones de palabras, sonidos, sílabas, etc.
Ver artículo relacionado:  Controlar la agresividad de los niños y educarlos

Diagnóstico de la disfemia

La detección precoz de cualquier alteración es muy importante para poder realizar una intervención adecuada, pero no hay que alarmarse de manera innecesaria. Paso a paso el niño irá adquiriendo y mejorando sus habilidades lingüísticas. En este caso, la observación es muy importante para su detección.

Para finalizar, es muy importante tener presente que la disfemia no afecta al desarrollo y un niño con ella cuenta con las mismas habilidades que otro que no la tenga.

¿Qué es la disfemia infantil?
Puntua este artículo