A diferencia de la disfemia, otro de los trastornos del habla, la taquifemia tiene síntomas de un trastorno combinado entre el lenguaje y el habla. La taquifemia afecta a la fluidez verbal y se caracteriza sobre todo porque la forma de hablar del niño se acelera notablemente.

En este caso, al hablar tan rápido, hay sonidos que no se articulan y el discurso del niño puede ser ininteligible en algunas partes. La pronunciación no resulta lo suficientemente clara como para ser entendida y esto puede causar frustración en el niño. Hay que destacar que la taquifemia no provoca ni interrupciones ni repetición de sonidos en el flujo verbal, pero lo que sí hace es obstaculizar el desarrollo lingüístico del niño.

Causas y nivel de gravedad de la taquifemia en niños

Como sucede con muchas otras alteraciones en el ritmo del habla, no se conoce cuál es la causa específica del trastorno, aunque todo indica a que puede deberse a una combinación de varios factores, como los psicológicos y emocionales, dado que se relaciona con una personalidad extrovertida, hiperactiva e impulsiva. Con frecuencia se puede advertir la existencia de trastornos emocionales o afectivos, aunque algunos expertos creen que se trata de la manifestación de una personalidad nerviosa.

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También puede tener origen en factores neurológicos y hereditarios. Este trastorno está relacionado con una disfunción en la conexión interhemisférica con inmadurez del sistema nervioso central y también con alteración de áreas senso-motoras y lingüística.

Diferentes investigaciones han dejado ver que puede existir un componente genético, aunque sabiendo que los niños suelen imitar el habla de sus padres, no se puede descartar un acto de imitación.

Síntomas de la taquifemia en niños

Los síntomas pueden ser confundidos con los de la disfemia, lo que puede hacer que se retrase el inicio del tratamiento adecuado. Por esa razón es tan importante que los padres presten atención a las diferencias existentes entre ambas condiciones.

Uno de los síntomas más claros es el discurso desordenado y un ritmo excesivamente rápido del lenguaje. Asimismo también podemos encontrar problemas en lo referente a la fluidez verbal, con cambios de sílabas, consonantes o vocales, uso de muletillas, voz sin emoción y monótona, respiración incorrecta en el momento de hablar y una articulación imprecisa.

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La taquifemia no produce tensiones musculares ni movimientos asociados, algo que sí sucede por la disfemia, algo que puede ayudar a muchos padres a controlar los síntomas y a diferenciarlas de la disfemia.

Diagnóstico de la disfemia

Es necesario que cuando se haga el diagnóstico se evalúen las capacidades lingüísticas del niño en función de su edad y etapa de desarrollo en la que se encuentre. Es normal que los niños entre 3 y 5 años hablen de forma atropellada y no se les entienda demasiado. Lo aconsejable es ponerlo en manos de un especialista quien pueda hacer un seguimiento y determinar si el niño o la niña tiene alguna clase de trastorno del habla como la taquifemia.

¿Qué es la taquifemia infantil?
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