Lácteos en el postparto

lacteos en el postparto

Incorporar los lácteos en el postparto es una opción más que recomendable, ya que los lácteos tienen un buen número de vitaminas y componentes muy beneficiosos para la mamá.

Por ejemplo, algunas madres pueden sufrir cambios hormonales que pueden causar una descalcificación natural. Esta descalcificación, como se apunta desde la Asociación Española de Pediatría, no se debe, al menos según los estudios realizados hasta la fecha, a la lactancia. Sin embargo sí es más que recomendable que la mamá incorporé los lácteos a su dieta, siempre en las cantidades recomendadas, para que su ingesta de calcio sea suficiente. Los especialistas cifran en unas cuatro las unidades de lácteos que la madre debería consumir cada día (leche, queso, yogures, mantequilla…).

Además de para evitar posibles problemas con el aporte de calcio de la madre, los lácteos son alimentos ricos en vitamina A, por lo que ayudan a que el organismo de la madre reciba los necesarios antioxidantes que permiten que la piel se recupere en tersura y elasticidad. Los lácteos también contienen vitamina D3, que favorece la mejor absorción del calcio por parte del organismo.

En líneas generales, es recomendable que los lácteos consumidos sean bajos en grasa. Esta recomendación no sólo se circunscribe a las nuevas mamás durante el postparto, pero en su caso se hace más necesario, ya que estamos en una fase en la que proceden a recuperar la línea tras el periodo de embarazo.

La variedad es la clave

Una de las desventajas de incorporar los lácteos en el postparto viene más bien de una percepción psicológica que de una realidad. Muchas veces asociamos “lácteos” a un interminable vaso de leche. Sin embargo, es mucho más sencillo incorporar esas cuatro unidades diarias a nuestra dieta si tenemos algo de imaginación y creatividad. Por ejemplo, en el desayuno se puede tomar un yogur natural con nueces y un poco de miel, al mediodía en forma de bocadillo de queso fresco y pavo, a la hora de la comida fundido en una crema de verduras y en la merienda con unos panecillos untados en mantequilla baja en grasas.

¿El embarazo causa intolerancia a la lactosa?

La respuesta a esta pregunta es, en principio, no. Lo que ocurre es que en el embarazo el tránsito y procesos digestivos de la madre se ralentizan, por lo que hay alimentos que le puede resultar más complejo procesar. En muchas ocasiones se interpreta como intolerancia a la lactosa lo que, simplemente, es una ralentización del tránsito. No obstante, si crees que el consumo de lácteos está provocándote algún tipo de trastorno ponte en contacto con tu especialista.

Si deseas saber más sobre la ingesta de lácteos en el postparto y, en general, acerca de la alimentación durante y después del embarazo puedes visitar la página web de Letsfamily.

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